jueves, 23 de mayo de 2019

Crónicas Semana Santa 2019



Finalizadas las crónicas de este año 2019, a continuación os las enlazamos todas para que podáis acceder a sus lecturas de manera mucho más cómoda.

Muchas gracias a todos los socios que han escrito sus crónicas y cedido las fotografías. Esperamos que os gusten.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Resurrexit sicut dixit, Alleluia!


Resurrexit sicut dixit, Alleluia!


Mientras las campañas tañen jubilosas, se siente
un himno triunfal en el ambiente.
“Resucitó, como él predijo, ¡aleluya!”


Como cada año, la gente saca sus más elegantes galas para acompañar al Cristo bermejo, a ese Cristo que saluda, que celebra su Resurrección para colmar de gozo los corazones de pequeños y mayores.

Y, sin embargo, la Virgen camina cabizbaja, cubierta hasta el alma de un luto imposible de borrar, pues su hijo ha muerto, y el dolor llena hasta el más pequeño de sus recovecos.

Jesús Resucitado, que traes vida y colorido al día que termina en Zamora la más esperada de las semanas. Jesús Resucitado, que haces la despedida hasta otro año un simple paseo, para descansar hasta el siguiente Traslado. Tú, Jesús Resucitado, que nos enseñas que hay que celebrar la vida, y seguir celebrando todo el año, Valderrey, la Virgen de la Guía, la Hiniesta.


Mujer, tan bella esculpida por Higinio Vázquez, no llores, pues aún tienes una feliz noticia que descubrir. Y volverá la luz a ti, bella María, cuando en una explosión de color y tiros de escopeta descubras que tu hijo vive, y que resucitó. ¡Resurrexit!

¡Virgen de la Alegría, Jesús Resucitado, dejad que vuestros cargadores que con tanta gracia os portan os bajen, de la mano, de vuelta al inicio, juntos, a la iglesia de la Horta! Y que mientras tanto, flores y pétalos de muy vivos colores engalanen las calles que esta mañana son vuestras, porque recordáis a todo aquel que os ve pasar lo bello que es vivir.

Resurrexit sicut dixit, alleluia.


Texto y foto: Gema Llamero

martes, 21 de mayo de 2019

Nunca Estarás Sola

Desde mi niñez me hablaba mi madre de la Virgen de la Soledad, diciéndome lo bonita que era y la expresión que tenía. Yo, con apenas unos 6 años, no entendía muy bien, lo que me quedaba siempre con duda. 

Tras unos años mi madre y yo íbamos a apuntarnos las dos juntas, pero mi madre enfermó. Tras transcurrir unos años, comprendí lo que mi madre me dijo y me uní a la Vulgo Congregación y, cuando por fin salí como dama, me sentí muy emocionada tras cumplir la primera promesa que le hice a mi madre.


Este año 2019 no pude acompañarla en su dolor, pero estuve de cerca junto a mi padre Antonio y faltó que me salieran las lágrimas al verla tan preciosa. No hay ninguna madre tan bonita como tú, Soledad. Esas manos entrelazadas que acarician nuestras manos, como si de un momento a otro nos estuviera abrazando, la mirada triste de una real belleza con tanta pena, tus lágrimas de cristal y esa tierna mirada de niña que, aunque este año no haya podido acompañarte, el año que viene seguiré tu paso.

Así, año tras año, levantaré mi tulipa hacia tu casa San Juan. Por que tú, Señora, aquí nunca estarás sola, aquí nos tienes, la ciudad de Zamora siempre estará al lado de su Dama, al lado de su madre, por que sólo hay una.

Texto: Yanira Lorenzo
Foto: Alonso Iglesias

domingo, 19 de mayo de 2019

Ella, Nuestra Madre

Nuestra Madre de las Angustias, hermosa y bella. Con sentimiento te hace sentir la Semana Santa con emoción. Ella que dio la vida por su hijo, que murió por los pecados de cada una de las personas y, que por ellos perdió a su hijo.


Ella que nos acoge cada Semana Santa con su cariño. Ella nos hace sentir la Semana Santa más hermosa junto a su hijo que lo lleva en sus brazos. Ella nos hace sentir lo que cada una de las madres sentimos cuando perdemos un hijo o a alguien querido, solo verla nos da fe y confianza. Ella que todo lo da por su hijo... eso es sentir la Semana Santa: emoción, pasión, fe y vivirla cada día, cerca de ti.

Texto y foto: Marta Pastor

sábado, 18 de mayo de 2019

Luto en Zamora, Dolor en Mí

Allá por el año 96, ya bien mayor para lo que suele ser la integración dentro de la Semana Santa Zamorana, sólo por culpa de la emigración que lleva asolando a nuestra Ciudad desde hace más de 3 décadas, con 16 años pude ser hermano de la Real Cofradía del Santo Entierro.

Desde entonces, aún estando en la diáspora, siempre viví el Cortejo Fúnebre desde dentro, sólo impidiéndomelo la lluvia, que cada Viernes Santo, cuando nos echaba de menos, venía a visitarnos sin saber el dolor que nos provocaba y en el año 2017, en el que de nuevo la diáspora clamaba por mí.


Éste año, viví el desfile por primera vez desde la acera, acompañado por lo más grande que podemos aportar a la vida, que son nuestros hijos, sangre de nuestra sangre, para inculcarles todo aquello que nos enorgullece como Zamoranos, Nuestra Semana Santa.

Viernes nuboso, con mucho aire, como si verdaderamente Zamora se hubiera trasladado al Gólgota, o viceversa, pero en mí notaba una paz, nunca antes sentida ante una procesión.

- "Ya viene chicos, ahora tranquilos y calladitos".
- "¡Papá, que vienen caballos!, ¡Y tambores!".
- "¡Qué guay!".


Se sucedían elegantemente las imágenes y conjuntos escultóricos, todos ellos escoltados por Militares, diferentes Fuerzas y Cuerpos del Estado, Bomberos y Protección Civil, entre los cuales, podía ver amigos de la niñez, para realzar todavía más si cabe, una notable e ilustre procesión.


Acaba el desfile y sólo puedo mirar al cielo nublado y darle las gracias por permitirme disfrutar del mismo.

Verdaderamente, hoy a Muerto el Hijo de Dios en Zamora, y quizás, un poco más yo.


Texto y fotos: Raúl Fuentes

viernes, 17 de mayo de 2019

200.000 visitas

En este mes de mayo, Luz Penitente ha batido récords de visitas tanto en el blog como en algunas de sus redes sociales, tales son los casos de Facebook e Instagram. Aprovechamos esta publicación para repasar estas y otras marcas de la Asociación en Internet.

  • Blog Oficial: Esta misma mañana, el blog ha alcanzado las 200.000 visitas. No olvidemos que, si ingresas al blog desde un dispositivo móvil, lo mejor es pinchar la opción "Ver versión web", para poder disfrutar de todas las publicaciones (530) que se han realizado desde junio de 2011.

  • Facebook: 1.000 son los "Me Gusta" que se alcanzaron la semana pasada. De todas nuestras redes sociales, se puede decir que es el oficial y, por lo tanto, el más importante. Es vía directa de las publicaciones oficiales de Cofradías o Instituciones.

  • Instagram: También en esta semana se ha alcanzado una cifra importante a través de esta red social, pues son 800 los seguidores que hemos superado.

  • Twitter: Hace ya bastante tiempo que alcanzamos los 1.000 seguidores por Twitter, pese a que esta red social no sea muy utilizada.

  • YouTube: Los vídeos de Youtube tienen más de 91.000 visualizaciones (sin contar las reproducciones de Facebook y, por supuesto, las descargas que nuestros seguidores ejecutan). En cuanto al Top 10 de los vídeos más vistos, se encuentran dos capítulos de "Sucedió en Viernes Santo", nuestro primer certamen o hasta 5 de nuestros spots, siendo el primero, el de 2012, el más visto con casi 11.000 visualizaciones.


Si quieres que sigamos creciendo y, lo más importante, estar atento de todas nuestras actividades y quedadas, no olvides seguirnos o darle "Me Gusta" e invitar a tus amigos a hacerlo.


*Datos extraídos a 17/05/19 a las 09:30 horas

jueves, 16 de mayo de 2019

La Tormenta que Trajo la Calma

La noche del Viernes Santo acontece calmada, los últimos vestigios de lluvia empapan la cara de los cofrades de la Plaza Mayor ansiosos por escuchar el primer Thalberg del año. Yo estaba en la puerta del Museo de Semana Santa nerviosa por escuchar las previsiones, apretaba con fuerza mi clarinete tratando que no se mojara. Recorrido completo. Parecía casi imposible, miré al cielo y seguí notando la lluvia en mis mejillas.

Los pasos comenzaron a salir hacia Viriato, yo esperaba a nuestros compañeros de La Crucifixión y toda mi banda fue detrás de ellos por primera vez en la noche, ilusionados por poder poner música a una madrugada más. El sonido de la caja iba acompañándolos en ese pequeño recorrido y a mí se me ponían los pelos de punta. 

“El Cinco de Copas ya está bailando”, que ironía, como si no pudiera sentirlo, como si no temblaran mis raíces a cada uno de sus pasos. “Salimos con Thalberg”, como si fuera novedad, llené mis pulmones de aire y toqué las primeras notas de esa marcha, ya himno zamorano, con todas mis fuerzas, como si de alguna forma quisiera así advertir que estábamos allí y que esto no había hecho más que empezar.

Llevaba en las piernas aún el peso de La Esperanza y la Vera Cruz, pero me sentía con la fuerza necesaria en sintonía inefable con las ganas. Me habláis de pasión, a mí, avezadas manos que mueven los dedos aún presa del frío, como la Soledad en Tres Cruces, manos entrelazadas que conmueven en cada una de sus reverencias. Me habláis de emoción, pero nada es equiparable a la caricia de un nazareno, a la noche en vela, a los fondos interminables…

Dicen que quien no lo ha vivido no puede entenderlo, permíteme tratar de explicar ese sentimiento de orgullo cuando ves levantar el Cinco de Copas, cuando lo acompañas con tu música, cuando de un impulso tiemblan las figuras en armonía con tus piernas. Es difícil de explicar, pero no imposible, cuando retumba la melodía del Merlú por las calles en calma, cuando la tormenta apacigua las ganas, pero la calma trae consigo la esperanza de una Madrugada increíble.

Este año ha sido de los mejores que puedo recordar, creí volver a vivirlo desde fuera, creí, por un mínimo momento, volver a ser la niña de ojos profundos que miraba con desasosiego la procesión en hombros de su padre. Creí volver a sentir la mano de ese cofrade que me ofrecía una almendra y el tenue tono de mi voz preguntándole quien era, sonreían tus ojos y yo me di cuenta, y ojalá sigan sonriendo desde el cielo.

El chocolate caliente avivó mi cuerpo y la vuelta fue dura, pero intensa. Avanzábamos despacio, el toque del Merlú se escuchaba en intervalos de tiempo cada vez más cortos. Están entrando en la Plaza. Me pesaban los pies, pero cada mirada de emoción me hacía coger fuerzas para seguir tocando. Fue una mañana calmada, y la entrada al Museo más bonita que he vivido nunca.

“Mantened la formación”, no habíamos escuchado nada más, nos limitamos a eso. La Crucifixión avanzaba despacio en sus diez minutos de gloria, vi las figuras desaparecer con la fuerza de la marcha de Jaime Gutiérrez homónima a las tallas. De repente sucedió lo que nunca nos había sucedido, vimos el paso bajar, los cargadores salían entre aplausos de debajo de la mesa. Aplaudía y nos miraban, a mí, a nosotros. El director abrazó al jefe de paso y colgaron una banda de hermandad en nuestra bandera. Crucifixión es una marcha que necesitaba fuerza y a mi me la ahogaban las lágrimas, pero nunca dejé de tocar. Vi un pulgar hacia arriba, todo había ido bien, le devolví el gesto aún sin dejar de tocar. Había acabado, la Mañana había acabado, un año más, y no había podido hacerlo mejor.

Solo os pido una cosa más: nunca dejéis de poner la ilusión a estos momentos, que nosotros pondremos la música.

Texto: Alba Carbajal
Fotos: Víctor Garrido

miércoles, 15 de mayo de 2019

Jesús Yacente Te Recuerda


Cada Jueves Santo por la noche era especial para TI. El Yacente procesiona por las calles zamoranas repletas de gente que esperan a ambos lados de las aceras a que todos los hermanos procesionen, todos ellos vestidos con túnica y caperuz de estameña blanca y fajín y puños morados portando el hachón. Concretamente uno de ellos, TÚ, desde el año 1963 formas parte de esta hermandad y como tantos padres de esta hermosa ciudad apuntaste a tu hijo 10 años más tarde, seguramente con la intención de transmitir esa sensación única que sentimos los "semanasanteros" y de que este patrimonio tan valioso siga intacto de generación en generación.

Estamos hechos de recuerdos y de tradiciones que año tras año intentamos repetir, tu hijo rememora que siempre, en todos esos años que tú decidiste que él formara parte de esta hermandad, os vestíais en casa y desde allí os ibais a Santa María (excepto los años que salisteis de San Cipriano). Una vez comenzado el desfile, tu hijo siempre te recuerda llevando la esquila que va con el cristo aunque años más tarde él quiso seguir tus pasos portándola también pero hasta entonces él durante casi tres décadas llevaba la cruz guía.


Uno de los momentos más bonitos de nuestra Semana Santa zamorana ocurre el Jueves Santo por la noche en nuestra hermosa Plaza de Viriato cuando miles de zamoranos y visitantes esperan para oír cantar nuestro maravilloso Miserere y tan sólo unos segundos antes de este tan esperado momento tu hijo siempre se acuerda de TI porque siempre os saludabais, TÚ entrando con la esquila y tu hijo esperando con la cruz guía a la entrada de esta bonita plaza.

Al terminar siempre un beso de padre a hijo, un beso seguramente muy emotivo, seguramente el más emotivo de todo el año porque para TI la Semana Santa era especial. Y con tu vela de la mano, esas que año tras año siempre cogías, salías hablando, y seguramente bromeando tal y como te caracterizaba, con tus amigos "salud para otro año" y te ibas de la iglesia como habías ido, con tu hijo y dando bendiciones.


Pero este año la noche del Jueves Santo tu hijo tuvo que vivir todos estos momentos sólo, sólo porque TÚ no estabas presente a su lado, pero realmente estaba acompañado porque TÚ esa noche estuviste más presente que nunca.

"Y este año, en esa noche lluviosa tu hijo notó el dolor, pero el agua disimuló su tristeza para que pareciera menos, hasta en eso le sigues ayudando. Te nota en cada momento, sigue dándole esa fuerza que tanto tenías TÚ".

Texto: Azahara Rodríguez
Fotos: Jose María Gago

martes, 14 de mayo de 2019

Momentos de un Jueves Santo

Y por fin llegó el Jueves Santo, un año más para acompañar a nuestro Señor camino hacia la cruz y un día en el que todos los zamoranos miramos al cielo suplicando que las nubes no descarguen esa lluvia amenazante y permitan la salida de las procesiones de ese gran día.

La Esperanza recorrió las calles de Zamora llenándola de ese verde que sólo Ella puede dar a nuestra ciudad y por la tarde, tocaba teñirla de púrpura como sólo la Cofradía de la Santa Vera Cruz, con su disciplina y penitencia, sabe hacerlo.

Parecía que la procesión iba a ser suspendida pero finalmente, las campanas del barandales anunciaron su inicio, aunque con una gran modificación: debíamos hacer el recorrido corto por la amenaza del cielo, que en ocasiones se tornaba oscuro, para pena de todos los hermanos que cada año esperamos la tarde del Jueves Santo para estar junto a Él en su último día.

Y ahí estaba yo, con mi familia como cada año, orgullosa de que nos reuniéramos para estar junto a Jesús en ese calvario que le tocó vivir para salvarnos. Queríamos ir todos juntos, así que fuimos días antes a la sede de la cofradía y portando el cordón verde, acompañamos a la Oración en el Huerto, ese paso que tanto le gustaba a mi madre. Así que yo estaba emocionaba….echándole de menos pero feliz de recordarla en tan grato momento. Además, a La Oración le acompañaba la Banda de música de Zamora “Nacor Blanco”, ¡qué más se podía pedir!


Partimos del Museo y tras pocos fondos regresamos al mismo intentando que la Dolorosa no coincidiera con la Santa Cruz ya que, para alegría del señor obispo, no realizamos el tradicional descanso en la S.I. Catedral en el que, para muchos cofrades es un momento de reencuentros, momento para compartir junto con la familia y amigos, no sólo para un bocado sino también compartir vivencias que en otras fechas, por distintas circunstancias, no es posible.

Cada tarde de jueves santo es especial para cada uno de los hermanos de esta cofradía. Para mí, es una reunión familiar que me permite compartir momentos irrepetibles, momentos de reflexión acompañando a esa Virgen Dolorosa por la pérdida de su hijo, momentos para dejar a un lado la tristeza y sentir que Zamora es mucho Zamora, momentos para vivir la Pasión como sólo en Zamora es posible.

Texto: María Domínguez
Foto: Horacio Navas

lunes, 13 de mayo de 2019

La Ilusión de cada Niña y Mujer

Procesión Virgen de la Esperanza: Una procesion con sentimiento. Donde ves a cada mujer con sus hijas sacarlas para vivir la ilusión de cada niña y mujer. Cargar a esa virgen, verla con su rostro iluminado subir por esa cuesta de Balborraz tan inclinada, donde parece qué al alzarla, alcanza el cielo.

Ella que da esperanza a cada persona, Ella tan hermosa y tan bella, como la Virgen mas bella junto a la de Nuestra Madre, una de las dos Vírgenes para mi mas bellas, las que te hacen sentir lo que una madre sufre por cada sufrimiento que su hijo sintio cuando lo clavaron en la cruz por los pecados de cada hombre y mujer.


Semana Santa, sentimiento, fe y pasión por cada procesión que se celebra cada día y en cada Semana Santa de Pasión. Verla y disfrutarla con la ilusión de cada cofrade y cargador. Y eso es dar y tener devoción por la Semana Santa.

Texto: Marta Pastor
Foto: Horacio Navas

domingo, 12 de mayo de 2019

Reflexiones


Esta Semana Santa ha sido muy especial para mi pues, después de 50 años desfilando en diversas procesiones, no he podido salir en ninguna por problemas en mi espalda y me he tenido que conformar con verlas o bien en la calle, a través de internet o en la televisión.

Debido a la metereología que hemos sufrido durante la semana, todas las Cofradías han tenido que tener varios planes y, además, actuar sobre la marcha. Y ahora es cuando hago mis reflexiones como hermano de fila, por primera vez en mi vida, de tres de mis cofradías:


Hermandad de Penitencia del Santísimo Cristo del Amparo
La directiva, ante la lluvia persistente, toma otra decisión distinta: que los hermanos hagan solos un desfile por el barrio de Olivares (sede del Cristo barroco del siglo XVII) que recibe culto en la Iglesia de San Claudio de Olivares, acompañados del Capellán y dejando al Cristo a resguardo a la puerta del templo con el cuarteto de metales detrás tocando.

Yo, personalmente, hubiera formado a los hermanos en la plaza de San Claudio, sacado al Cristo desde la puerta (como lo hicieron) y el coro hubiera cantando el Miserere Castellano y no habría hecho el desfile por el barrio, pero fue decisión de la directiva y la respeto, faltaría más.


Real Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias (Cofradía del Silencio)
La directiva, ante la amenaza de lluvia, después de esperar y ante el peligro que supone sacar un Cristo del S. XVI, optó por suspender la procesión.


Penitente Hermandad Jesús Yacente
En esta Hermandad, que procesiona con una imagen del S XVII, la directiva opta por sacarla con una urna de metacrilato ante la pertinaz lluvia haciendo un recorrido un poco más corto para preservar la salud de los hermanos de fila y de los propios hermanos.


CONCLUSIÓN:
A mi me parece que las directivas actuaron bien, que tiene que ser una decisión a tomar muy comprometida, pues son tres Imágenes de culto y muy valiosas y que con el Patrimonio no se puede jugar.
  

Texto: José María Álvarez
Fotos: Horacio Navas
  

sábado, 11 de mayo de 2019

El Silencio Rojo

Llegó Miércoles Santo, ese miércoles de abril el cual amanecemos con ganas, para ver por fin a Nuestro Cristo de las Injurias recorriendo, desde la catedral hasta el museo de semana santa, mediante las calles de Zamora, no hay año que no me acuerde de vivir esos momentos con ganas, porque justo coincidía con el comienzo de las vacaciones en mi infancia, pero para mí ese miércoles sigue siendo especial, no solo por lo que me encanta la semana santa o porque salgan familiares y amigos, sino por verte a ti, no he visto obra más bonita de un Jesús crucificado, como lo eres tú.

Me preparo rápido y cojo todo el equipo fotográfico para que no se me escape ningún detalle del paso, voy en busca de un buen sitio con un bonito fondo para que pueda resaltar sobre el casco antiguo que tenemos en la ciudad y espero a que comience el rezo para que pueda salir de camino hacia el museo. 



Primero es la ofrenda del silencio y del juramento en nuestra catedral, donde todos los cofrades arrodillados, escuchan el juramento y se preparan para iniciar su camino en sigilo  junto a ti. Yo tengo muchas ganas de que puedas estar cerca  para poder expresar a través de mi cámara lo que me transmites.

Por fin comienzan el recorrido, comienza el silencio en cada rincón de la ciudad, todos observamos, rezamos por ti y por nuestros familiares más allegados. Oigo el sonido de las herraduras de los caballos junto al sonido de los clarines anunciando tu llegada, y ese rojo tan llamativo de los cofrades con sus hachones, el sonido de la campana llevado a hombros por esos cargadores que van con paso ligero y con energía dándolo todo durante el trayecto,  y como no, el olor del incienso.


Cuando apareces, lo primero que vemos es tu cabeza ladeada y abatida sobre tu pecho, junto a esa corona de espinas, las cuales están atravesando la piel de tu frente. Se puede ver esos ojos entreabiertos con una mirada totalmente perdida, abatida. Tu herida sigue sangrando, sobre tu costado derecho, es muy profunda, es dolorosa, tus manos y tus pies clavados sobre la cruz mediante tres clavos de hierro. Por último ese paño de color blanquecino el cual va muy pegado a tu cuerpo por donde el cual está manchado debido al recorrido que ha ido haciendo la sangre.


Comienzo a fotografiar cada detalle de tu cuerpo, tu mirada, tus heridas, tu silencio, ese silencio que solo yo puedo sentir a través de ti, lo que me transmites mediantes. Me quedo sin palabras no puedo dejar de darle al zoom para verte más de cerca para ver más allá de lo que quiero mostrar y todo en pocos segundos.

Pero este año no pudo ser así, el tiempo lo empeoró todo y no pude disfrutar de ti sin la cámara, junto a mi otra mitad que estábamos con muchas ganas de disfrutar juntos de ese silencio. Pero si pedí que en próximos años puedas salir y hacer lo que año tras año haces, embellecer siempre la ciudad con ese color rojo tan bonito que hace que Zamora sienta ese silencio que a mí me haces sentir.



Una vez más, hasta el próximo año Señor de las Injurias.

Texto y fotos: Déborah González

jueves, 9 de mayo de 2019

[VÍDEO] Luz Penitente en la VII Feria Mundo Cofrade

La Asociación Luz Penitente participó en la VII Feria Mundo Cofrade de Medina del Campo los días 3, 4 y 5 de mayo de 2019.

En este vídeo vemos la presentación de Luz Penitente en el IV Foro Huellas de Pasión de España y la creación en directo de la pintura que realizó Anselmo Esteban en el stand de la Asociación.



miércoles, 8 de mayo de 2019

Siete Palabras

Son las diez y media de la noche. Entro en la Iglesia de la Horta y mis ojos se van directos hacia el Cristo de la Agonía o Expiración. Empieza la misa y durante ella no dejo de mirarlo en ningún momento.

Al llegar las doce de la noche las puertas de la Horta se abren, y por ella empiezan a salir los hermanos de paso del Cristo de la Agonía o Expiración. Siguen saliendo los demás hermanos de la Hermandad Penitencial de las Siete Palabras. Poco a poco se va haciendo el silencio entre los murmullos de las personas que esperan en las aceras a que la procesión comience. 


Se oye el primer golpe de un bombo: Comienza la procesión. Empiezan a salir los hermanos de hachón o de fila, y les siguen los hermanos que portan penitencias. Van poco a poco saliendo todos de la Iglesia y al filo de la madrugada, el Cristo pone rumbo a Viriato para oír una vez más sus Siete Palabras. Llega el momento en el que los hermanos de paso suben a su querido Cristo por la calle Balborraz para dar a una abarrotada Plaza Mayor. Entre calles, rúas y plazas... llegan a Viriato. Es allí, donde un año más, se oirán las Siete Palabras que Cristo dijo desde la cruz antes de morir:

“Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”.


Y diciendo esta última palabra, expira y Cristo muere. Minutos más tarde y ya con la madrugada en el cuerpo conducirán a Cristo hasta su barrio por calles, rúas y plazas hasta llegar a la puerta de Santa María de la Horta, donde Cristo ya crucificado, se despide así de sus hijos y hermanos, entrando por última vez a su querido templo, donde recibe culto todo el año.


Texto: Jonathan Rodríguez
Foto: Marta Pastor

martes, 7 de mayo de 2019

Martes de Despedida

Y llegó el Martes. Hoy no hay incertidumbre ninguna. Día primaveral donde los haya. Estameña preparada. Debutamos en la Cofradía del Vía Crucis.

Apenas son las siete de la tarde, y la estameña ya me acalora el cuerpo. El itinerario para ir desde mi lugar de salida (mi casa) al templo de partida (S.I. Catedral) es el inverso al que realizaremos a lo largo de la procesión.

Una marea morada tiñe la Plaza Mayor de cofrades que se disponen a ir al Templo Mayor. La curva que gira desde la Rúa hacia Alfonso XII está repleta de gente. Apenas existe un mini pasillo por donde, a duras penas, pasamos.


Viriato, a rebosar, La Magdalena repleta de un mar de filas que esperan la llegada de la procesión, y así, hasta la Plaza de la Catedral.

En el atrio nos juntamos toda la banda, y, tras un mar de fotos, abrazos, nervios y tragos de agua, se oye una voz:

-“Abrid la puerta que nos vamos”.

Y así fue, caperuces puestos, boquilla preparada y a ritmo, salimos. Empezamos con una más que conocida marcha, “Nazareno de San Frontis”. Que bonito queda salir tocando por la puerta del atrio y que atentamente, los miembros de las dos bandas de Zamora te escuchen sin perder detalle.

Nosotros ya hemos abandonado la Plaza, pero a mi me falta algo, giro el cuello y veo salir al Nazareno de San Frontis a ritmo del himno nacional por el atrio de la Catedral. Ese “Mozo” con túnica morada y cruz pesada a cuestas que regresa al templo que lo cuida y lo reza durante todo el año.


Detrás, a no muchos metros, le sigue el rastro su madre, la Virgen de la Esperanza, con su majestuoso manto verde.

La noche cae sobre la Bien Cercada, las dos imágenes iluminadas por sus faroles, el Nazareno y su dulce rostro. Y la Virgen y sus manos, implorando piedad.

Nosotros mientras, a son de “Sagradas Vestiduras”, abandonamos el frío y oscuro Puente de Piedra, para esperar al momento cumbre de la tarde, esa despedida con las reverencias. Mucha gente atenta y expectante, oye venir al Barandales. Los niños, al oírlo, corren despavoridos a los pies de sus padres.

El Nazareno entra en la Plaza mientras que la Virgen recorre el Puente. Que estampa. Mirar hacia el puente, y solo ver oscuro, pero solo las luces de las imágenes rompen el oscuro.


Una vez dentro las dos imágenes, se encaran, y con unas suaves reverencias, que saben al “adiós” de una madre que pierde a su hijo.

Se encaminan ahora, solos, sin acompañarse entre ellos. La Esperanza aguardará a la mañana del Jueves Santo en el Convento de Cabañales, y el Nazareno, rezando el Vía Crucis vuelve a su templo, donde ya le aguarda gente del barrio, esperando su llegada.

Hemos cumplido en este “debut”, la tarde ha sido perfecta, todo ha sido perfecto. Y ahora, que el año que viene podamos repetirlo.

Texto: Julián Hernández
Fotos: Horacio Navas

lunes, 6 de mayo de 2019

Ecos zamoranos de la Feria Mundo Cofrade

Estos son los 4 medios de comunicación que se hicieron eco de nuestra participación de la VII Feria Mundo Cofrade y IV Foro Huellas de Pasión en España, celebrado en Medina del Campo el pasado fin de semana.

Pincha en cada nombre para acceder a la noticia:




domingo, 5 de mayo de 2019

Luz Penitente en la VII Feria Mundo Cofrade (Galería de fotos)

Disfruta de nuestra galería de fotos de la participación de Luz Penitente en la VII Feria Mundo Cofrade, celebrado durante estos últimos tres días en Medina del Campo (Valladolid).
En los próximos días colgaremos un vídeo con más imágenes.

Pincha en la foto para acceder a la galería de fotos.




viernes, 3 de mayo de 2019

Luz Penitente participa en la VII Feria Mundo Cofrade

Luz Penitente participa este fin de semana en la VII Feria Mundo Cofrade que se celebra en Medina del Campo, para ello contará con un stand informativo donde comunicará y promocionará las actividades que lleva realizando desde junio de 2011.

Además, y aprovechando la ocasión, la Asociación intervendrá en el IV Foro Huellas de Pasión en España, obteniendo 15 minutos para proyectar un vídeo e informar sobre su labor en la Semana Santa de Zamora.

Esta actividad, que supone un gran paso para Luz Penitente, estará abierta al público durante los siguientes días:

Viernes 3 de mayo: de 18h a 22h.
Sábado 4 de mayo: de 11h a 14h y de 18h a 22h.
Domingo 5 de mayo: de 11h a 14:30h.

Nos podréis ver fácilmente gracias al rollup informativo que estrenaremos para la ocasión. A continuación os facilitamos el programa. Pinchar en las imágenes para verlas más grandes. 




miércoles, 1 de mayo de 2019

IN MEMORIAM…

Y llegó el Lunes Santo, comenzábamos a mirar al cielo, pues las previsiones vaticinaban agua que finalmente no llegó. Y yo también miraba al cielo…..

Fue un Lunes Santo especial y diferente, y tiene su explicación. Unas semanas antes, solicitaba una cruz de penitencia. La semana anterior a la Semana de Pasión, me confirmaron que podría llevarla y llegó ese día en que pude portarla. Era la primera vez que portaba una penitencia en la Buena Muerte y la porté en tu memoria Abuelo. Por ti, en gran medida, que fuiste un gran colaborador de la Hermandad, de la parroquia de San Vicente y cotanero, porque sin ello, seguramente no habría podido entrar en la Hermandad con tan solo 8 años, lo recuerdo como si fuese hoy mismo, no podía ni con la tea, que tuve que llevarla agarrada todo el camino con las dos manos y ,muy pendiente todo el camino de no tropezar y caer; y por esto y mucho más alcé la cruz al cielo para que nuestro Cristo de la Buena Muerte te tenga a su lado, aquel que prendió en la llama que tengo a su devoción, que la prendió 8 años antes, pues tuve la gran fortuna de poder bautizarme bajo sus clavos, y el destino hizo que también pudiese casarme a su abrigo y amparo, pues siempre me han unido unos lazos grandes a la San Vicente, pues gran parte de culpa la tuviste tú.


Y así llegaron las 11 y me dispuse a entrar en la Iglesia para rezar el Vía Crucis. Entré con ilusión, aunque siempre que entro para desfilar junto al Cristo de la Buena Muerte, me invade la ilusión. Tras colocarme la cincha para poder portar la cruz, me dispuse junto al resto de Hermanos a rezar el Vía Crucis. Poco a poco se fue haciendo la hora y tocaba recoger la penitencia y ocupar mi lugar en la procesión. Porté la primera, muy cerca de la cruz de difuntos donde tu placa aparecía junto a la de los otros hermanos fallecidos. Hacía varios años que ya no desfilabas porque tu salud no te lo permitía, pero este año si, estabas allí y yo traté de ir lo más cerca posible de ti. Alcé la cruz al cielo y te seguí, muy de cerca. Trazando y serpenteando calles hasta llegar a Santa Lucia, para que escuchases una vez más el “Jerusalén, Jerusalén”. El primer tramo no fue duro, incluso la espera en Santa Lucia con la Cruz fue soportable. 

Tras el acto, se reanuda la procesión y la Hermandad realiza el según trazado camino de la Iglesia. Ya subiendo la cuesta de San Cipriano comienzo a sentir el peso, y la penitencia empieza a serlo, pero no importa…. Por ti abuelo, por ti………por nuestro Cristo…….

Poco a poco el camino, que se hace lento, va pasando, no sin antes dejar bellas estampas que siempre deja la Hermanad a su paso por calles del medievo de la vieja ciudad de Zamora. El Cristo, con su brazos abiertos nos acoge, a todos, en su lento caminar y con la cercanía que le da su peculiar forma de portarlo, que hace que el espectador sienta las caricias de sus manos, al paso de la procesión.

Poco a poco, el camino se va acabando. Ya muy cerca de la Iglesia, el peso de la cruz parece aliviarse, como si alguien tirase de ella hacia el cielo y así, como las antorchas que se queman en la noche, se fue quemando el camino, que se hizo lento, pero se hizo corto…. Y así llegamos a la Iglesia, en el mejor momento de la Hermandad, el del recogimiento, el de los hermanos, aquel que tantos años disfrutaste. “Vexila Regis”. La noche se fue apagando, las voces terminaron con una procesión que este año era especial, muy especial, porque volviste a desfilar junto al Cristo y ya no lo dejarás de hacer nunca. Porque te sentí cerca, tirabas de la cruz hacia el cielo, lo notaba. Porque sé que estas junto a él y cuidas de todos nosotros. Y porque quería darte las GRACIAS de haber podido ser desde tan pequeñito hermano del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, porque gracias a ti, así pudo ser, y es una de las cosas más importantes de mi vida…. 


Por ti, por tu memoria, no te olvido abuelo.

In memoriam Julián Molina Castro.

Texto y Foto 2: Juan Manuel Bragado
Foto 1: Rubén Juan

martes, 30 de abril de 2019

La Tercera Caída

Yendo al Gólgota (Monte la Calavera) Jesús cayó por tercera vez cargando con la cruz de todos nuestros pecados. Años más tarde se convertiría en los excombatientes de la Guerra Civil, y años después se fundó una de las Cofradías más bellas de Zamora. Se llamaría, Nuestro Padre Jesús en su Tercera Caída.

Todo comienza con el rezo en la Iglesia de San Lázaro, para los que años antes hicieron posible nuestra Semana Santa. Y en especial a los caídos por la Guerra y por los fallecidos de la Cofradía de la Tercera Caída. Se abren las puertas y empiezan a salir a la calle la banda de Cornetas y Tambores, la Cruz de Yugos, la Corona de Espinas, la Despedida, Jesús Caído y por último la Virgen de la Amargura.


Qué bonito momento ver la calle del Riego repleta de gente, y a los tres pasos separados simplemente por unos metros, oyendo junto a cada paso su marcha.

Y entonces, todo se para cuando llega la procesión a la Plaza Mayor. Suena La Muerte no es el Final recordando a los caídos en el campo de batalla. Todo acaba cuando los pasos al son de Mater Mea (La Despedida), Nuestro Padre Jesús (Jesús Caído) y El Novio de la Muerte (Amargura) van entrando poco a poco al Museo de Semana Santa. Y los hermanos, en recompensa van recogiendo las flores del paso por todo el esfuerzo realizado durante la procesión y…

…Así acaba la tarde del Lunes Santo.


Texto: Jonathan Rodríguez
Foto: Marta Pastor

lunes, 29 de abril de 2019

La Cantera Entra en Jerusalem


Zamora amanece cada día con incertidumbre. Por un lado, pensando en la despoblación que, poco a poco, va devorando tanto a la capital como al resto de poblaciones que la componen. Por otro, imaginando cómo estaría la ciudad de hermosa si careciera de pintadas, si las placas y monumentos robados volviesen a su lugar de origen o si los edificios de la zona antigua no se cayesen a pedazos.

Los jilgueros cantan a los cuatro vientos que nuestra muralla se desvanece y las cigüeñas, mientras buscan alimentos para sus crías, se preguntan si no cabría la posibilidad de arreglar esas aceras de las Rúas, para que los zamoranos pudiesen pasear sin miedo a tropezarse.

Zamora amanece, día tras día, con indecisión. La falta de oportunidades provoca la salida dolorosa del familiar más cercano, temiendo que el regreso no suceda nunca. Los ciudadanos estamos tan absortos con ese demonio llamado “tecnología”, que apenas prestamos atención a nuestro río Duradero, que llora y observa, día tras día, cómo su querida Zamora se va desvaneciendo, sin que a nadie le preocupe.

Sin embargo, hay un día al año en que Zamora amanece con delirios. Un día en que, cuando el sol ilumina en su plenitud a la Bien Cercada, podemos gritar con júbilo que la ciudad está llena de esperanza.

El aroma que percibimos nos refleja una ilusión que respiramos con satisfacción. Las calles parecen estar recién construidas y el ambiente es el que tanto estábamos buscando durante el resto del año. Y es que hoy es, y mejor decirlo con mayúsculas, DOMINGO DE RAMOS.


Hoy es el día en que recordamos el momento en que Jesús entró triunfalmente en Jerusalem. Y lo hizo de la manera más noble que un hombre como él podía hacerlo, montado en una preciosa y absorta borrica, pues no deja de observar el delirio que la está rodeando.

Un delirio que observamos con una sonrisa de oreja a oreja, pues en la tarde del Domingo de Ramos nos damos cuenta de que en Zamora hay cantera. Pero sólo hay cantera si los adultos la tratamos bien y no la perdemos de vista. Y eso se hace con mimo, delicadeza y, sobre todo, no perdiendo la atención.

Estos niños, pues, ríen cuando saludan a sus amigos y compañeros, portan las palmas con júbilo y también observan el magnífico paso de Florentino Trapero con tal sonrisa que es imposible no emocionarse con ellos y por ellos.

Porque estos niños, los que hoy envuelven a Jesús y a la borrica, son el futuro de la Semana Santa y de la ciudad. Sí, ese futuro por el que estamos tan indecisos y preocupados. Es por eso que no podemos, no debemos, perderles de vista. 

Y junto a la algarabía de la tarde, se junta el repique de las campanas de la Iglesia de San Juan, formando así un dúo conmovedor. En su conjunto nos están avisando de que, en esta tarde de Domingo de Ramos, Jesús no entra en solitario en Jerusalem, sino que lo hace acompañado de todos los niños de la ciudad. Los mismos que le despiden en la puerta del Museo de Semana Santa, alzando y agitando palmas y ramos, diciendo “hasta la vista” o “hasta pronto”, de una manera tan sincera y cálida, que todos nos sentimos como ellos en este momento tan dulce. Ellos, verdaderamente, son la alegría y la esperanza de Zamora.

Texto: Óscar Antón
Foto: Horacio Navas

sábado, 27 de abril de 2019

¿Estamos? 1, 2… y 3

Después de mucho esperar llegó ese día que tanto ansiaba, 6 de abril, día de imposición de medallones y del traslado de las andas hasta la catedral. Ambas cosas en apenas dos horas. Justo una semana después, ya iniciada la Semana Santa le volvía a poner sobre mis hombros a él, al Jesús de Luz y Vida, por segundo año y primero ya como hermano de la cofradía.

Una vez terminada la procesión del Espíritu Santo y ya en casa cuento las horas para el que posiblemente sea uno de los días más felices de mi vida. Despierto y mis nervios están a flor de piel, avanzado un poco más el día, después de comer me pongo a ver varios videos de la procesión para calentar motores como quien dice. Los minutos pasan muy lentos en momentos así.

Es el momento, hora de partir rumbo a la plaza de la Catedral, lugar de reunión y previa merienda de cargadores, mis compañeros, mis amigos…. mis hermanos. Daniel, el jefe de paso, va pasando lista a la vez que nos colocamos por tallas; “Dos hombros, por favor” pensaba para mí mismo…. Y así fue, prácticamente mismo lugar que el pasado año en el que me estrenaba como cargador, fila interior izquierda en el medio. “Vamos entrando” dice Daniel. Miramos el cielo, parece que hoy nos respeta y la lluvia no hará acto de presencia. Entramos a la catedral por detrás y nada más cruzar la puerta me lo encuentro a él, al Jesús, sonrío.


Llegó la hora, los nervios siguen recorriendo mi cuerpo aunque no tanto como el año pasado que me temblaban las piernas. Foto previa de cargadores, nos colocamos en nuestra posición y… “¿Estamos? Una, dos…y tres. Avanzamos sin bailar”. Suenan los tambores, nuestro camino se inicia, nuestro día, pero también el de los que ya no están, a disfrutarlo.

Puerta del obispo, noto como a nuestro paso el silencio se va haciendo en sí. Nadie se atreve a romper ese silencio, tan solo el jefe de paso, “A la de tres al brazo, bajamos con cuidado y avanzamos”. Es un tramo duro, para mí de los peores ya que tienes que caminar agachado con el peso sobre tus brazos y a pasito corto pero finalmente logramos pasar el arco sin incidencias. Luego ya llega esa bajada con alguna que otra curva….. esa interminable bajada más bien diría yo, pero al final nos toca el momento del fondo más que merecido. Ya en la Avenida de Vigo el puente nos espera, tan solo para recibirnos a nosotros, uno de mis momentos favoritos, solamente estamos nosotros, con el paso, sin público, un momento íntimo, es bonito contemplar el paisaje desde aquí. La luz la llevamos nosotros a hombros y la vida a ambos lados del puente, con la naturaleza.

Ya la vuelta, en el atrio, a pocos metros de la puerta nos detenemos, este baile es para ti Daniel, es una pena tu retirada pero ha sido un enorme placer y un honor haber seguido tus órdenes. Nos despedimos abrazándonos por penúltima vez, la última será el sábado santo en la vigilia pascual. Y ahora sí, cerramos la panera una vez trasladadas las andas y nos abrazamos por última vez donde alguna lagrimilla hace acto de presencia, se terminó. Fue un honor compañeros. Nos volveremos a ver.

Gracias por llenarme de luz y de vida.

Texto: Víctor Garrido
Foto: Alba Prieto

viernes, 26 de abril de 2019

Vivencias

Se acerca la hora, después de una larga espera. El barrio del Espíritu Santo vuelve a prepararse para su noche, su momento intimo dedicado a su hermandad, acogiendo en el velo de la noche su particular abrigo.

Pero Zamora también se suma a este abrazo, en una noche en la que tantos zamoranos esperan recibir al cortejo procesional desde la iglesia románica de la barriada, y arropar a la hermandad Penitencial de Santísimo cristo del Espíritu Santo en su acto penitencial hasta la SI Catedral en esta “Primera noche”.

El tañido de las campanas de la iglesia se desliza, empujado por el viento, por el sillón de la reina ¡¡ya se escuchan!!!.....

Es el comienzo, el silencio lo inunda todo, y las filas de hermanos y hermanas comienzan a dibujar la serpenteante hilera alumbrada con las velas de los faroles.

Y, entre el gentío se encuentra un hermano que no desfilará esa noche “por fin huele a cera”… se dice a si mismo, acompañando a su hermandad, pero esta vez de manera distinta, desde la multitud, mezclado en las gentes que callan y observan con recogimiento la escena.

Siente una sensación extraña, después de varios años no acompañará a la hermandad, no sentirá sus pies fríos en las sandalias, no notará como le envuelve el olor a incienso ni el sonido de los tambores que acompañan al Cristo.


Pero sabe que es un hermano más, y así se siente cuando ve desfilar a sus hermanos y hermanas. Recuerda las veces en las que se dejaba perder debajo de la cogulla, absorto en sus pensamientos, cuando le devuelve a la realidad el ritmo marcado del Campanil, apresurado comenzando su camino.

Al igual que la ciudad entera, éste hermano se recoge ante los mismos sonidos. Los recuerdos se le agolpan, al recordar la primera vez que procesionó y el campanil se sentía tan de cerca que se podían notar cada aplique de campanas.

Aunque se encuentra fuera de las filas de hermanos y hermanas, puede sentir igual de intenso el olor a incienso, observando como se eleva el humo como plegaria al cielo. Puede oír igualmente las sandalias de sus hermanos arrastrarse en el suelo.

El silencio, tan propio, de la noche del viernes de Dolores, solo roto por el sonido de las carracas, lo puede notar como suyo, tan íntimo, tan cercano. Son los pequeños detalles que puede apreciar desde la acera como hacia años que no había vuelto a ver.


Ya llega el coro, sus voces se van escuchando cada vez mas cerca, nuestro hermano nota como se empieza a poner mas nervioso. Crux Fidelis. Él va entonando la melodía en su interior, con ritmo candente, como el andar de los hermanos del coro, plácido y sigiloso.

Por fin escucha los tambores, se acerca el Cristo, los grandes velones se asoman entre las cabezas de hermanos. Ahí lo vé, ve llegar la imagen del Santísimo Cristo del Espíritu Santo. Se queda absorto como si fuera un niño que lo ve por primera vez. Aún recuerda como le impactó la primera vez que, desde dentro de la iglesia y rodeado del humo de incienso, vio la imagen cuando formaban en parejas para salir hacia la calle.

La procesión terminó y nuestro hermano se quedó mirando a las ultimas filas de cofrades que se dirigían hasta la catedral, y pensó para él, que la experiencia había sido gratificante, no tanto como él esperaba, cierto, pero satisfecho por todo, porque a partir de este año, tendrá más oportunidades para acompañar a su hermandad, cuando de la mano le acompañe una persona muy especial.

Texto y fotos: Carlos Gutiérrez

miércoles, 24 de abril de 2019

Jueves, 11 de abril de 2019

O lo que es lo mismo, Jueves de Pasión, de Dolores o de Traslado. Pero, en resumen, no es un jueves cualquiera.

Y es que, al despertar, no eres consciente como todos los días, que día es, ni que hora. Pero segundos después abres los ojos recordando que hoy empieza, no, hoy es Semana Santa. Durante el día, intento llevar a cabo un día normal, pero la cabeza me da mil vueltas, o más bien mira hacia arriba, dirigiendo mi mirada al cielo, atento al tiempo. Parece que hoy no habrá problema.

Llega la tarde. El tiempo pasa despacio. Las siete y media tardan en llegar. A esa hora, me dirijo al otro lado del río, cruzo el Puente Nuevo, o Puente de los Poetas, como queráis llamarlo, pero a medio camino, me detengo, y contemplo nuestro paisaje, nuestra Catedral y su muralla. La Catedral tiene otro aspecto, sabe lo que viene, viene nuestra Semana, que se convierten en 10 días, donde ella será una gran protagonista.


Tras el “fondo”, dirección Iglesia de San Frontis, allí me esperan. De camino, un montón de gente se aglomera en la Avda. del Nazareno, regateando y adelantando consigo llegar a la Plaza. Una vez allí, habiendo encontrado a mis acompañantes, nos dirigimos al interior del templo, el cual, está hasta atrás, no importa, nos hacemos hueco. Contemplamos la imagen del Nazareno, su bello rostro. 

Son las ocho y media, todo parece indicar que el desfile va a comenzar. Nos vamos fuera a disfrutar de uno de los momentos, para mí, mas bonitos de nuestra Semana Santa. No es para menos, ese momento en el que las puertas de este pequeño templo se abren, empieza a asomar la mesa de este Nazareno y, por último, la banda de Nacor Blanco hace sonar el himno de España. Justo en ese momento podemos afirmar, ahora sí: ¡ESTAMOS EN SEMANA SANTA!

El Nazareno ya está en la calle, la emoción de la gente allí presente, también. “El Mozo” comienza su caminar, suena su marcha “Nazareno de San Frontis”, de Carlos Cerveró. Antes de ponernos nosotros en camino, esperamos a ver a la imagen acabar de subir esa cuesta, y así, también, asimilamos el momento.


Una vez fuera, nos ponemos en camino, si nos dejan, son momentos de encuentro, “otro año más”, “ya estamos aquí otra vez”, se repiten continuamente. Queremos ver la procesión, antes de meternos en ella. La abre el famoso Barandales, el único que lleva túnica en esta tarde, tras él, la pequeña cruz parroquial. Dentro del desfile, centenares de personas, que con vela o sin ella, acompañan la subida del Nazareno a la Catedral. De estos centenares, muchos niños, acompañados por padres o abuelos, que probablemente sea su primer desfile.

Recorremos la Avenida con mismo nombre que la imagen, la larga avenida, antes de llegar al Puente de Piedra, para subir la larga Cuesta del Pizarro. Pero no se porque, curiosamente, en Semana Santa esta subida, se me hace mucho más amena. No sé si es el escuchar la marcha “Crucifixión” o simplemente por el ir al lado del Nazareno, empatizando con el esfuerzo de los cargadores.

Una vez arriba, los cargadores respiran, yo respiro. Hay fondo. Momento en el que el Nazareno es fotografiado incontable numero de veces. No es por menos, el fondo del arco o de la Iglesia de San Ildefonso es ideal. 


Volvemos a la carga, ya no queda nada, nos vamos acercando ya a la Catedral, vuelve a sonar “Nazareno de San Frontis”, los cargadores no tienen prisa, como si mañana no se madrugase, pero este es el ritmo, este es el paso, el ritmo que marca la música. Despacio. El Nazareno anda solo hasta el atrio, donde con el himno nacional se pone fin a este traslado procesional, y con él, el Jueves de Pasión. Pero no sin antes entrar a la Catedral. Las cosas hay que hacerlas del todo. Una vez dentro, donde la Virgen de la Esperanza ya espera, para escuchar el Evangelio junto al Nazareno.

Una vez finalizado, nos dirigimos hacia casa. Reventado. Pero no pasa nada, esto acaba de empezar y, por ello merece la pena.

Texto y fotos: Julián Hernández