domingo, 30 de abril de 2017

Jueves Santo: Un Brillo de Esperanza

Amanece el Jueves Santo, comienzan los días grandes de la Pasión zamorana y La Esperanza toma las calles de nuestra ciudad.

Cuando aún el sol es débil miles de hermanas, ataviadas con mantilla y luto riguroso, acompañan a la Madre en su lento caminar hasta la Catedral. Abandona la que ha sido su casa, Cabañales, desde el pasado Martes Santo tras la despedida de su hijo.


La banda de cornetas y tambores, seguido del barandales, inicia la procesión. Largas filas de hermanas continúan el desfile a través de los centenarios arcos del Puente de Piedra y entonces, cuando el sol comienza a brillar con fuerza, aparece Ella, la protagonista de la mañana del Jueves Santo. Su rostro muestra esperanza, sus brazos ruegan piedad, La Esperanza está en las calles de Zamora.

"Ahora os pido un momento de sacrificio" dice el Jefe de Paso, y es que la emblemática calle de Balborraz vuelve a ser testigo de su dolor, de sus lágrimas, del sufrimiento de una madre consciente de que su hijo es preso del destino, pero aún guarda esperanza y no está sola, tras las hermanas son los hermanos con sus capas verdes quienes escoltan a la Virgen. Con paso corto, despacio, sin estridencias, como nos gusta a los zamoranos, sube la cuesta a los sones de La Saeta.


Ya en la Catedral, todas las damas y hermanos se congregan en el atrio para una última despedida, La Salve, ¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!. Quizás no sea el mejor canto de nuestra Semana Santa, pero sí el más popular, el más sentido y el más especial. Y así, sin más ruegos, sin más súplicas, afrontando el dolor nos adentramos en la Pasión del Señor.
 
Texto: Miguel Ángel Rosón
Fotos: Horacio Navas

sábado, 29 de abril de 2017

Miércoles Santo: Añoranza


Este ha sido un año muy especial para mí, puesto que he cumplido mis bodas de oro perteneciendo a esta Hermandad.

Mis raíces no son zamoranas, mi padre extremeño y mi madre vallisoletana, que por circunstancias de la vida recalaron en Zamora.

Debido a la escasez de cofrades en el segundo año de existencia de la Hermandad fueron por la oficina de mi padre buscando gente que quisiera formar parte de la misma, y se apuntó más que nada por compromiso, pero le gustó tanto y le cogió tanto cariño al Cristo del Amparo que estuvo desfilando y con 92 años fue la última vez que lo hizo, aguantando como un jabato.

Yo, cuando tuve la suficiente edad para ir a ver la procesión, también quedé prendado de ella y le di la lata para que me apuntara y me comprara una capa (a cómodos plazos), logrando acompañar al Cristo y a mi padre desde 1967 hasta que él por edad no podía ir.

Después de tantos años juntos en la procesión, el primer año que salí solo fue terrible no estar pendiente de él como antes había estado el pendiente de mí.

El pasado Miércoles Santo cumplí cincuenta años dentro de la Hermandad, y después de tantos años, creo que cada vez me gusta más y creo que nunca voy solo, pues mi padre  y el Cristo siempre me acompañan. 



Como véis voy siguiendo los pasos de mi padre, intentando protegerle.

No sé si lo sabréis, en esta Hermandad al cumplir la mayordomía, Agustín (el primer bombardino) entrega un botón charro a cada uno de los dos mayordomos, pues bien, el primer año que salí solo, cogí mi botón charro y lo cosí a la capa de mi padre y siempre desfilo con la suya, y claro, todo son recuerdos.


Por diversos motivos  he tenido que faltar alguna vez por motivos de salud, pero mi padre siempre acudió, menuda generación era esa.

Tengo dos hermanos y tres hijos varones, pero salvo un hijo, nadie quiso recoger el testigo, dándose la circunstancia que por culpa del dichoso cupo de 150 hermanos, cuando le tocó ser a mi hijo mayor hace unos años, contestó que ya no quería, que no lo había mamado. Solo tengo la esperanza de que mi hijo mediano, cuando le toque, me acompañe, y por eso aguanto, a ver si al menos una vez podemos salir juntos y que se repita la historia.

Soy de mas cofradías, pero esta es la nuestra, y si Dios me da salud será la última en hacerme emérito.


Texto: José María Álvarez
Segunda foto: Horacio Navas

viernes, 28 de abril de 2017

Donde Zamora se convierte en Silencio

En Zamora, en miércoles santo, hay un ambiente único, una de las razones de la Semana Santa aparte de su recogimiento, austeridad y sobriedad, es su silencio; Los sonidos propios de la semana de pasión, se ven reflejados en la razón de ser de la Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias; un hecho único en el que la calma del propio silencio se convierte en sonido, que se siente y se engulle, dándole cuerpo al sonido vacío.
Las calles llenas de gentes y bullicio, pero vacías de todo, se ven cubiertas del sonido más puro de la semana santa de Zamora: El Silencio.
Si existe una ciudad y un momento donde pueda existir tal conversión, esa es Zamora y su  Semana Santa.


La Catedral vuelve a ser epicentro de la semana grande de Zamora, partícipe de uno de los actos centrales, en la que una cuidad entera acepta el reto; desde el atrio de la Catedral con todos los hermanos presentes, se lleva a cabo el Juramento; La estética impresiona, no solo por el orden de los caperuces rojos que se asoman al atardecer, junto a las hileras de hachones iluSeñor de Zamora.
minando las escena, sino por que hace aparición la majestuosa imagen del llamado

La imagen quieta, solo asoma, marca la linea de lo eclesial con lo civil, representada por miembros de la administración del gobierno de la ciudad. Sin traspasar los limites religiosos marcados por el atrio, se muestra a los presentes mientras es pronunciado el acto para guardar silencio.
Desde ese momento Zamora coge el testigo, aceptando también el juramento.



Silencio  roto por el sonido de los cascos de los caballos; roto por el sonido de las parejas de clarines que con un sonido agudo anuncian al crucificado; otro sonido propio de la semana de pasión entra en escena, el sonido que rompe el silencio vacío, el sonido del campanil bajo la preciosa estructura que corona con la Torre del Salvador.
Entre la pugna por acompañar al sonido del silencio, aparece el incensario, haciéndose un hueco, abriendo los sentidos.

La ciudad acoge en su ampliación Moderna, a la procesión, extendiéndose por las tradicionales calles peatonales; permitiendo pasear por ellas al imponente Cristo de Las Injurias. Las calles silencian al paso del cortejo, acompañando así la imagen hasta el Museo de Semana Santa, donde reposará hasta el Viernes Santo, volviendo a silenciar a su paso, su propio entierro.

En la tarde-noche del Miercoles Santo, cuando el silencio se convierte en sonido, cuando Zamora guarda una promesa, cuando el terciopelo rojo juega con los últimos rayos del sol, cuando la cera roja salpica el camino, cuando Cristo perdona incumplir el juramento, es sin duda cuando Zamora se convierte en silencio.

Texto y fotos: Carlos Gutierrez


jueves, 27 de abril de 2017

Martes Santo: 50 años de un silencio no jurado

La Hermandad Penitencial de las Siete Palabras, estaba de celebración. En la noche del Martes Santo cumplía 50 años desde su fundación, medio siglo inundando las calles de un silencio no jurado, tiñéndolas de pana verde y estameña blanca.


Por este motivo y de manera extraordinaria, la salida tuvo lugar desde la Catedral. Los hermanos rodearon la plaza con sus hachones encendidos, mientras que el obispo efectuaba el rezo de Las Siete Palabras, y él, El Cristo de la Agonía, enmudecía a los allí presentes mientras avanzaba lentamente delante de cada palabra.

La nueva Cruz Guía de José Antonio Pérez abría la procesión, le seguía el primero de los bombos destemplados, los cuales rompen el silencio para anunciar la llegada del Cristo. 

Durante el desfile, se produce uno de los sonidos más característicos de la Semana Santa de Zamora, no es otro que el simple pero emotivo golpe de los hachones contra el suelo. 

Siete hermanos portan distintos crucificados de diversos autores. Estos crucificados acompañan a cada uno de los estandartes con las siete últimas palabras. Escoltando a cada palabra van dos mayordomos con un farol, dándoles luz. 


Pasadas las dos de la madrugada, los hermanos formaban un perfecto pasillo, abriendo paso e iluminando al Cristo de la Agonía, mientras éste, entraba con el trabajo de sus 8 cargadores por la puerta de Santa María de la Horta, para así dar por finalizado el desfile procesional de su 50 aniversario. Era momento de desearse salud para el año que viene y seguir sumando muchos más años.

Texto: Miguel de Luis
Fotos: Horacio Navas

miércoles, 26 de abril de 2017

Martes Santo: Camino del Vía Crucis

Visión desde los Ojos de un Cofrade y como Hermano de Acera. 

Desde pequeño en mi familia de tradición Semanasantera, me llevaban a ver las procesiones de nuestra Semana Santa. Con el paso de los años y según fui creciendo, me iban gustando más unas procesiones que otras, aunque para mí todas ellas son únicas.

Una de ellas es la Procesión de la Cofradía de Jesús del Vía Crucis, el Martes Santo.  Desde pequeño la veía con mi madre, con mi hermano y amigos, con mi padre no podía ya que cargaba en el Nazareno de San Frontis hasta hace unos años, que se jubiló en el Paso por edad. Siempre la solía ver en la Rúa de los Francos, entre la Iglesia de la Magdalena y La Opinión de Zamora. Años más tarde, tras la jubilación de mi padre en el Paso, la seguíamos viendo en esa misma zona, y ver llegar el Nazareno y que cuando está delante de nosotros el Jefe de Paso y los Hermanos de Paso se lo bailan un rato a mi padre cada año, es una sensación de respeto y de cariño hacia él, muy emotiva.


Desde una Semana Santa de esas, le comenté a mi padre que me apuntara a la Cofradía, y también que me apuntara a la lista del Paso del Nazareno, que me haría mucha ilusión en un futuro llegarlo a cargar, a poder ser, como lo cargaste en su día, le comenté. Al no haber lista de espera en ésta Cofradía, nada más que me apuntó mi padre, ya podría salir al año siguiente. Pero tardé en salir unos años más tarde, porque la quería seguir viéndola como Hermano de Acera en la Rúa de los Notarios, muy bonita de ver por ahí, y más aún por lo que os he comentado antes.

Después de unos años viéndola, aunque ya era Hermano de la Cofradía, vi que en el 2.010 el Obispado aprobó los Estatutos para que la Sección de Damas de la Esperanza se convirtiera en una Cofradía propia, gran acierto. Pocos años más tarde, vi que la Cofradía se modernizaba, se hacía mixta en el año 2.015, ya podían entrar mujeres, gran iniciativa de hecho.


Por el año 2.013, encargué que me hicieran la Túnica de la Cofradía, y adquirí todos los accesorios para poder desfilar el Martes Santo y hacer el Vía Crucis. Me acuerdo de ése mismo año que iba a salir como Cofrade, no pudo ser, porque ése año fue fatídico para muchas procesiones, ya que se suspendieron muchas por la lluvia, entre ellas, el Vía Crucis. Fue un muy mal año para la Semana Santa de Zamora, estuve muy triste por no poder salir en mi primer año, tampoco pude cargar con el Grupo La Caída en la Madrugada del Viernes Santo ése año, porque se suspendió la procesión de Jesús Nazareno (Vulgo Congregación) por la lluvia también, entre otras.

Al año siguiente ya cambió a mejor. Ya pude estrenarme como Cofrade y hacer el Vía Crucis junto con unos amigos, con los que salgo desde entonces. La verdad que fue una experiencia muy satisfactoria para mí, desde ése año lo he seguido haciendo cada Martes Santo (no se ha vuelto a suspender), y cada año mejor. Ver las caras y sobre todo los ojos de la gente durante la procesión es otra cosa muy especial. Seguiré saliendo de Cofrade en ésta Cofradía hasta el día que llegue por fin a cargar el Nazareno de San Frontis, el cual junto con el Jesús del Grupo La Caída, les tengo mucha devoción. Ése día, espero que  pronto, será para mí igual que cuando llegué a cargar por primera vez La Caída, una sensación que no se puede describir con palabras, simplemente hay que vivirlo y sentirlo.



Texto: Ismael Hernández 
Fotos: Horacio Navas

martes, 25 de abril de 2017

Convivencia en Valderrey

El pasado domingo, día 23, se celebró la primera Romería de Pascua en Zamora: El Cristo de Valderrey.

A las 9.30 horas salió la procesión desde la Iglesia del Espíritu Santo. El Crucificado, que fue portado a hombros por devotos hasta la Ermita, llegó sobre las 11:30.

Una vez allí tuvo lugar dos misas (a las 12 y 13, respectivamente) y, después, se realizó la procesión de Bendición de Campos.

La Asociación Luz Penitente estuvo presente en la Romería, aprovechando estos momentos para hacer convivencia, conocernos más y disfrutar de momentos inolvidables.

Os dejamos con algunas fotos de la procesión de la Bendición de Campos y de los socios de Luz Penitente que disfrutaron en el día de la Romería.







viernes, 21 de abril de 2017

Dibujos de Semana Santa

Manuel Martín Fulgencio nos ha mandado al mail, unos dibujos que él ha realizado como hobby. En primer lugar, tenemos a La Soledad, dibujada en papel A4 con estilógrafo del 0,13 con la técnica del punteo, al igual que Redención, pero éste, está en tamaño A3.
 
¡Que las disfrutéis y, recordar, el blog está abierto a todo el mundo! 
 

 

jueves, 20 de abril de 2017

Lunes Santo: El Momento de Estar Con Dios

Hay muy pocos momentos en la vida en los que realmente crees estar con Dios. La noche del Lunes Santo zamorano, es uno de ellos.


Miles de personas contemplan en silencio y con asombro, el camino que toma la Hermandad Penitencial del Stmo. Cristo de la Buena Muerte. Esperan horas para poder respirar el olor de las teas o poder apreciar el sonido de los tambores, que suenan a muerte… Pero una muerte dulce, sin dolores.

¿Cómo puede comunicar tanto una procesión con tan pocas palabras? ¿Con tanto silencio? ¿Cómo es capaz de reunir a tantas personas, en una calle antes emblemática y ahora abandonada, como Balborraz?

Balborraz es la que disfruta más que nadie, pues echa de menos esos momentos. Momentos en los que fue protagonista de tantas y tantas vivencias de los zamoranos. Momentos en los que acompañaba a las gentes de un humilde pueblo a subirlos hasta la Plaza Mayor. Momentos que se quedan en recuerdos. Y es que ya hace tanto tiempo…

Las teas alumbran el camino. Van indicando a los pies descalzos de los hermanos, cómo llegar a la Plaza de Santa Lucía. La que fuese la arteria principal de la judería, protagoniza uno de los momentos más amargos y dulces de toda la Semana Santa.

Amargo, porque recordamos el momento en el que Cristo murió. Dulce, porque estamos con Él.

La Plaza, abarrotada. Los balcones, abiertos. La muralla, protegida por las gentes que se han agrupado para comenzar el viaje. Las lágrimas recorren las mejillas de cientos de personas cuando se oye una palabra. Y es que una palabra, puede cambiarlo todo: “Jerusalem”.

Esa palabra es el transporte perfecto para llegar a Dios: Mirarle, escucharle, tocarle… estar con Él.

Arriba, la luna llena lanza con fuerza su luz para alumbrar, todavía más, la escena. Muchas son las veces que el ser humano va a la luna, pero una noche al año, es la luna la que viene para estar con nosotros. Quiere colaborar de alguna manera.

Tras 6 intensos y respetuosos minutos, las teas continúan su camino por las viejas cuestas y calles estrechas que, normalmente, están vacías y tristes… Pero no esta noche.

No esta noche. Esta noche nos agolpamos para verle a Él, para oírle a través de los sonidos de los tambores, que no son más que los últimos latidos que dio antes de morir.

Esta noche es la noche. La noche en la que podemos estar con Él. La noche en la que existe ése momento… el momento de estar con Dios.


Texto: Óscar Antón
Foto: Horacio Navas
Vídeo: Héctor Antón

miércoles, 19 de abril de 2017

ACTA DE LA ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA 2017

Ya podéis acceder, todos los socios, al acta de nuestra Asamblea General Extraordinaría, celebrada el pasado 8 de abril de 2017, para informaros de las medidas y objetivos aprobados en ella.

Todos los socios lo habéis recibido en vuestro correspondiente correo electrónico. Si por alguna circunstancia no lo tenéis, escribidnos a asociacionluzpenitente@gmail.com

Un saludo a todos.

martes, 18 de abril de 2017

75 AÑOS, Unidos una vez más

San Lázaro está de celebración, su Iglesia parroquial acogió hace tres cuartos de siglo a su Hermandad.

Como símbolo de unión entre hermanos, al término de un conflicto, para que sirva de ejemplo de lo que no tiene ni debe de suceder nunca. 

Surgida la hermandad en el seno de hermanos excombatientes, con el episodio de la caída como razón de existencia, siendo un símbolo de unión, que como siempre después de una caída toca levantarse.

Así se levantó la hermandad para acompañar a Jesús con la cruz con la imagen de la Caída de Ramón Álvarez en los inicios y con la imponente figura de Quintín de Torre después.

A lo largo de los años abriendo la procesión los clarines dejando atrás claras referencias militares, con emblemas y cruces, cruz de yugos y corona de arados, que aportó Coomonte plasmando el carácter de la tierra zamorana.

Sube por el Riego el raso negro de los caperuces y el aire juega con la capa blanca con el emblema de la cruz de San Fernando recordando los orígenes castrenses de antaño.

La hermandad y Zamora son partícipes del momento de la Despedida, queriendo acompañar en ese íntimo espacio donde las miradas de madre e hijo se cruzan y sus manos no llegan a tocarse. María quiere acariciar el hombro del hijo, sus manos no se tocan como mal presagio de lo que sucederá a lo largo de la pasión.

La imagen de Jesús caído, imagen titular, aparece en la tarde-noche girando su cuello por el peso de la cruz y queriendo asomarse a todos con ese rostro suave y dulce; se retuerce queriendo mirar al cielo para así, recordar a los que no están, a los caídos en todos los conflictos, a los hermanos que una vez le acompañaron portando su hachón.

Porque es la esencia de la hermandad, recordar a los que no están por uno u otro motivo, siempre bajo la imponente imagen de este Jesús, que camina todos los Lunes de pasión y continua todo el año desde su nuevo altar en la iglesia, recuperando así la importancia para iglesia, barrio y hermandad.


Foto cedida por nuestra socia Debbie
La virgen cierra el desfile, implorando al cielo, su mano extendida antes tan cerca del Hijo, ahora levantada pidiendo por él; queriendo ayudarle con el peso de la cruz.
La obra de Abrantes conocida como la pescadera, avanza la última en su dolor, la primera de las Madres que van a acompañar a lo largo de la Semana Santa a Nazarenos y Crucificados.

Parece extender la mano para ayudar a su hijo a levantarse, clavando la mirada en el cielo para poder acercarse un poco más a Él, y cuando mas adelante en la Plaza pueda hacerlo, todos los pasos y hermanos la esperan para el acto de recuerdo a los hermanos difuntos. Arropado todo ello con las notas de la "la muerte no es el final", como anticipo de lo que vendrá al final de la semana.

Ahora sí, todos los pasos juntos bailan al son de la música del acto, los hermanos acompañan la letra bajo los caperuces mientras la multitud agolpada en el lugar guarda silencio.

Todos juntos, haciendo hermandad, sin divisiones ni bandos; así se quiso hace 75 años y así se hace y se continuará haciendo, unidos una vez más.

Texto: Carlos Gutiérrez
Fotos: Isabel Pardal y Debbie Photography

lunes, 17 de abril de 2017

V Certamen CCTT Francisco Carricajo en MP3

Descárgate el mp3 del V Certamen de Cornetas y Tambores Francisco Carricajo, celebrado el pasado domingo 12 de marzo.

Duración: 43:41

Peso: 39.6 MB

Track list:
01. Macarena (Jesús Nazareno de Zamora)
02. Evocación (Jesús Nazareno de Zamora)
03. Sagradas Vestiduras (Jesús Nazareno de Zamora)
04. Siete Palabras (Ciudad de Toro)
05. Ave María (Ciudad de Toro)
06. Una Vida Eterna (Ciudad de Toro)
07. Cristo del Santo Sepulcro (Jesús Nazareno Villaralbo)
08. Los Azotes (Jesús Nazareno Villaralbo)
09. La Expiración (Jesús Nazareno Villaralbo)
10. Camino del Calvario (Coronación de Espinas y Cristo Rey de Burgos)
11. La Pasión (Coronación de Espinas y Cristo Rey de Burgos)
12. La Saeta (Coronación de Espinas y Cristo Rey de Burgos)
13. Semana Santa en Zamora (Ciudad de Zamora)
14. Stabat Mater (Ciudad de Zamora)
15. Pasión en Zamora (Ciudad de Zamora)


Pincha aquí para entrar en la web de la descarga y, una vez dentro, pinchar en el botón: "Descargar con el navegador"

¡Que lo disfrutéis!

martes, 11 de abril de 2017

Domingo de Ramos. Tarde para la Ilusión

El Domingo de Ramos en Zamora no es un domingo más. La ilusión y la sonrisa de los más pequeños ataviados con palmas y ramos de laurel inundan las calles de la ciudad  para acudir a la que para muchos es su primera procesión.

Solo 150 hermanos y hermanas conforman la Real Cofradía, pero se contaron por millares a los "penitentes" en las filas de la procesión, y es que en nuestra ciudad el Domingo de Ramos es un día para acudir en familia. El sol invitaba a que abuelos, tíos, primos, hijos, nietos... todos acompañaran a Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén.

La Banda Ciudad de Zamora abriría como siempre el desfile procesional, estrenando su participación en la esta Semana Santa y contando este año, por primera vez, con varias mujeres en la formación; detrás el inconfundible sonido de las esquilas del Barandales Nicanor. Le seguían los pequeños y pequeñas, pues fueron muchos los niños y niñas que aprovecharon la oportunidad que les ofrece la Real Cofradía para, aún sin pertenecer a ella, poder salir vestidos de hebreos y hebreas. Y al final, a los lomos de una pollina, Jesús, con los sones de la Banda de Zamora que volvía al desfile del Domingo de Ramos, para volver a traer el "Cristo del Perdón" o "Cordero de Dios".

La alegría, el bullicio, las largas palmas y las capas fucsias se abrían paso por las calles. San Juan de la Puerta Nueva primero y San Torcuato después, daban la bienvenida al hijo de Dios con el sonido de sus campanas. Caminando sobre ruedas avanzaba la borriquita por Alfonso IX, Santa Clara, Plaza Mayor... para llegar al punto de partida: el Museo de Semana Santa. A los lados de la Plaza de San María la Nueva se posicionan los cofrades para recibir y honrar agitando vigorosamente sus palmas el paso de Jesús, y así finalizar la procesión para ahora sí, dar paso a los días de pasión.
 
 
Texto: Miguel Ángel Rosón
Foto: Óscar Antón

lunes, 10 de abril de 2017

Sábado de Lázaro: Ofrenda para el recuerdo

La Catedral vuelve a ser centro de atención para la tarde del Sábado. La Hermandad Penitencial de Nuestro Señor Jesús de Luz y Vida se congrega en el interior del templo para iniciar su camino más allá de los limites urbanos, más allá del rió Duero, donde los Zamoranos que ya no nos acompañan descansan.

Hasta allí se dirige la procesión, que ya desde sus inicios acogió tanto hombres como a mujeres porque es de todos y todas recordar a los difuntos.


Ofrenda como recuerdo a los que no están en general y a los que hicieron posible la Semana Santa en particular.
Y así año a año, la Semana Santa de Zamora dirige su mirada hacia el campo santo para recordar sus raíces y que mejor manera de hacerlo que a través de su máxima expresión como es la Semana Santa.

Los hermanos y hermanas dibujan con sus blancas túnicas el camino a seguir , acompañados de las notas de la recién estrenada obra "Pie Jesu" en el atrio del templo románico.



Continúan la senda, primero La Corona con las flores para el ex voto. Le sigue ahora la imagen de Jesús de Luz y vida ya en la calle, descansando sobre los hombros de largas filas de cargadores que dan movimiento a las andas.
Recuperando el viejo trazado amparados por el arco del obispo junto al esfuerzo de los cargadores que libran el obstáculo, y así una vez erguida la imagen camina libre hacia el campo santo.

El Duero recibe el cortejo, con los últimos rayos de sol, como a un hermano pues el río y su puente también tienen profundas raíces zamoranas.
Abandonada la ciudad y llegado al lugar de difuntos, ya sin luz, se realiza la acto-oración, ofrenda para el recuerdo, con un acto intimo, elevando sentimientos acompañados por las notas del cuarteto de viento y de las voces del coro.

Todo ello asistido por representantes de cofradías y hermandades junto a representación civil, que realiza la ofrenda: Una corona de flores donde se alojan todos los sentimientos y recuerdos de los Zamoranos.

Vuelve a casa la hermandad cruzando de nuevo el camino hacia el río y su puente, enfilando las empinadas cuestas del abrupto relieve zamorano. El esfuerzo es notable y con la mirada puesta en la Seo, cruzan las últimas calles para entrar en el atrio catedralicio y allí los hermanos y hermanas despiden en silencio a Jesús de Luz y Vida, mientras avanza lentamente hacia el interior.


Textos y fotos: Carlos Gutiérrez.

domingo, 9 de abril de 2017

Viernes de Dolores: Se Abre el Portón

Se abre el portón 

Es tiempo de sobriedad, es tiempo de silencio, el momento en el que el portón de la Iglesia del Espíritu Santo se abre. Comienza un período en la que Zamora se transforma y deja escapar todas las ganas de Semana Santa retenidas de un año atrás. El portón se abre y de nuevo la estameña y la vela caminan lentas, detrás de la cruz guía. 


Es tiempo de silencio que rompe el tañido del campanil que abre el camino. El aire vuelve a llenarse en Zamora, un año después, de incienso que asciende como el cortejo hacia la Catedral, entrando sinuoso por las tradicionales subidas y estrechas calles.

Hay más miradas puestas en el portón, pues con un misticismo y recogimiento intimo, asoma el coro de la hermandad que acompaña entonando el "Crux Fidelis". Rompe el silencio las voces como un himno que sobrecoge el ambiente y se enmudecen las filas de Zamoranos que esperan la salida de la imagen titular.



La talla parece que avanza sola, mientras los hermanos cargadores bajan al brazo las andas para permitir la salida por una noche más de la que es su casa, dedicándole honores allá en la Catedral. 

Los hermanos y hermanas reunidos en el atrio en un acto íntimo, acompañan en silencio, donde el coro vuelve a entonar, esta vez junto con más gargantas, el reverencial motete "Christus Factus Est".

Es momento de regresar, de nuevo, al arrabal. No sin antes esperar a que los hermanos y hermanas realicen su ofrenda, tras la petición de su Abad de: "Hermanos, no ponemos de rodillas" con reverencia ante su Cristo, descendiendo por la cuesta del mercadillo, reflejando el descenso de las emociones elevadas un momento antes con tanta sobriedad.

De nuevo frente a la Iglesia, con el animo recargado, se enfrenta el crucificado al interior de su hogar a la vista de todos los hermanos, con la armonía del coro envuelto en el aroma a incienso.

Así, un año más, se despiden del Cristo los hermanos y hermanas poniendo las esperanzas y la ilusión del reencuentro para la cuaresma siguiente, cuando por una noche más se abra el portón.


Textos y fotos: Carlos Gutiérrez.