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miércoles, 5 de marzo de 2025

Cartel Semana Santa Zamora 2025, Luz Penitente

 El primer premio del XIII Concurso de Fotografía de Luz Penitente, es la siguiente imagen:



Título: "Buena Muerte"

Autor: José Miguel Foronda Pozo

Premio: Cartel oficial + 100 €.

¡Enhorabuena! 

Podéis haceros con el cartel tanto en las Oficinas de Turismo de Zamora como en el Palacio de la Alhóndiga.

lunes, 18 de diciembre de 2023

3er Premio XII Concurso Fotografía

  El tercer premio del XII Concurso de Fotografía de Luz Penitente, es la siguiente imagen:




Título: "Desde Lo Alto"
Autora: Beatriz Santos García
Premio: Pequeño lote de productos zamoranos (Cortesía "Los Abuelos"). Además la imagen protagonizará los flyers de nuestras actividades de Cuaresma.

¡Enhorabuena! 

El segundo clasificado lo desvelaremos el jueves y, durante la semana del Miércoles de Ceniza, el primero.

viernes, 24 de abril de 2020

Tristi Est Anima Mea

Todos recordaremos el momento en el cual las campanas daban la medianoche en la ardua madrugada del lunes 6 de abril del 2020. La ciudad con sus balcones engalanados con las distintas enseñas de las cofradías y hermandades de la capital guardan luto en señal de respeto por todos aquellos que un día estuvieron y ya no están por esta triste y dura realidad que nos ha tocado vivir.

"Tristi est anima mea" debería de haber resonado en la vieja plaza de Santa Lucia, no nos dábamos cuenta, pero eso era lo importante, volver a juntarnos bajo su imagen un año más para poder revivir esa dosis anual de vivencias y sentimientos, los cuales quedarían grabados para la posteridad en nuestros corazones y recordariamos con emotividad a lo largo del año.


Tras esperar todo un año, los días grandes de esta ciudad no se pudieron celebrar. Zamora no abrió sus puertas a los forasteros, a los zamoranos que un día tuvieron que emigrar en busca de un trabajo o una formación que nuestra ciudad no le pudo dar, ciudad olvidada pero que en la Semana de Pasión resurge anualmente de sus cenizas y se convierte en una gran atmósfera llena de gentío, olores, sonidos, reencuentros, vivencias y sentimientos. En las casas no se multiplicaron las camas para dar cabida a los familiares para sentarse en la misma mesa para vivir esta celebración que forma parte de la vida de sus gentes.

Uno de los momentos cumbres de nuestra Semana Santa se vivió, aunque no de la manera que queríamos, pero con más penitencia que ningún año. Los medallones rozaban el pecho de los hermanos de la Buena Muerte que desde sus casas seguían, por los diversos canales de televisión y plataformas de comunicación, el desfile de años anteriores coincidiendo en tiempo y hora con el que debía de haber sido y no fue, esta vez no por las angostas rúas de la ciudad, ni con la estameña puesta, aunque en los corazones emocionados y en el alma de todos los hermanos estábamos todos reunidos, un año más, en la mágica noche de Lunes Santo.

Cuando estos días pasen y podamos volver a la vida normal, miraremos al suelo y no veremos las marcas que el esperma de las teas debería de haber dejado en el casco antiguo de la ciudad. La Semana Santa del 2020 nos servirá de lección y le serviremos de lección. La llevamos en la sangre, por eso no la hemos dejado pasar desapercibido, la hemos celebrado desde casa, cocinando su gastronomía, reproduciendo en los balcones marchas y cánticos que volverán a sonar el próximo año en nuestra ciudad.

Volveremos con más ganas que nunca. Salud para el próximo año hermanos.


Texto: Miguel Luis Bragado
Foto: Verónica Viñuela

martes, 7 de abril de 2020

Llueve pero hoy nadie mira al Cielo

Cabe hoy más que nunca recordar, que la muerte no es el final del camino. Tiempos difíciles  de ávidos sentimientos que hacen estremecer nuestras raíces zamoranas, ahora más fuertes que nunca. Una pasión que no se puede explicar si no la has vivido, nosotros la llevamos innata. Duele por dentro, quema el desasosiego de lo que no ha podido ser pero se vive con fuerza en nuestro interior. Hoy es Lunes Santo, y “La muerte no es el final” no dejará de sonar por cada rincón de la Bien Cercada.

Hoy los zamoranos no han mirado al cielo resignados, ni han clamado por menguar la lluvia que moja las calles tan vacías como su silencio en una Semana apagada que no parece Santa. No huele a almendras garrapiñadas, no se siente el leve aroma del incienso y las velas no dejaran su rastro en los adoquines de la ciudad. Hoy era día de capas blancas que ondean en sincronía bajo la tenue luz de los faroles a ras de suelo, luz de vida que ahora brilla desde la ventana de muchos hogares.

Me asomo esperanzada de poder atisbar algún resquicio de pasión por mi ventana, aún quedan fuerzas pasa desenfundar mi clarinete y regalar al viento la suave melodía de “La muerte no es el final”.  Hoy, como cada Lunes Santo, he cumplido, aunque esta vez no sea desde San Lázaro hasta el Museo; aunque esta vez no hiciera una pausa en la Plaza Mayor para ver bailar los pasos en una armonía perfecta al son del coro. Hoy seguiremos velando a los excombatientes caídos, hermanos de pasión, pero de una manera muy diferente.
Pesa como la Cruz de los Yugos, duele como la Corona de Espinas. Tiembla Jesús de la Tercera Caída, porque hoy tu Cruz pesa más que nunca. No verás a tu madre, Virgen de la Amargura, levantar la mano al cielo clamando compasión en sintonía con su mirada. No habrá Despedida de madre e hijo, han que esperar un año más para culminar su inclemente camino. Hoy esa Tercera Caída pesa bajo los hombros de toda la ciudad; hoy, más que nunca, es necesario recordar. Juntos preservaremos la memoria de esta crónica de lo que pudo haber sido, y no pudimos dejar de ser.

Texto: Alba Carbajal
Fotos: Víctor Garrido

miércoles, 1 de mayo de 2019

IN MEMORIAM…

Y llegó el Lunes Santo, comenzábamos a mirar al cielo, pues las previsiones vaticinaban agua que finalmente no llegó. Y yo también miraba al cielo…..

Fue un Lunes Santo especial y diferente, y tiene su explicación. Unas semanas antes, solicitaba una cruz de penitencia. La semana anterior a la Semana de Pasión, me confirmaron que podría llevarla y llegó ese día en que pude portarla. Era la primera vez que portaba una penitencia en la Buena Muerte y la porté en tu memoria Abuelo. Por ti, en gran medida, que fuiste un gran colaborador de la Hermandad, de la parroquia de San Vicente y cotanero, porque sin ello, seguramente no habría podido entrar en la Hermandad con tan solo 8 años, lo recuerdo como si fuese hoy mismo, no podía ni con la tea, que tuve que llevarla agarrada todo el camino con las dos manos y ,muy pendiente todo el camino de no tropezar y caer; y por esto y mucho más alcé la cruz al cielo para que nuestro Cristo de la Buena Muerte te tenga a su lado, aquel que prendió en la llama que tengo a su devoción, que la prendió 8 años antes, pues tuve la gran fortuna de poder bautizarme bajo sus clavos, y el destino hizo que también pudiese casarme a su abrigo y amparo, pues siempre me han unido unos lazos grandes a la San Vicente, pues gran parte de culpa la tuviste tú.


Y así llegaron las 11 y me dispuse a entrar en la Iglesia para rezar el Vía Crucis. Entré con ilusión, aunque siempre que entro para desfilar junto al Cristo de la Buena Muerte, me invade la ilusión. Tras colocarme la cincha para poder portar la cruz, me dispuse junto al resto de Hermanos a rezar el Vía Crucis. Poco a poco se fue haciendo la hora y tocaba recoger la penitencia y ocupar mi lugar en la procesión. Porté la primera, muy cerca de la cruz de difuntos donde tu placa aparecía junto a la de los otros hermanos fallecidos. Hacía varios años que ya no desfilabas porque tu salud no te lo permitía, pero este año si, estabas allí y yo traté de ir lo más cerca posible de ti. Alcé la cruz al cielo y te seguí, muy de cerca. Trazando y serpenteando calles hasta llegar a Santa Lucia, para que escuchases una vez más el “Jerusalén, Jerusalén”. El primer tramo no fue duro, incluso la espera en Santa Lucia con la Cruz fue soportable. 

Tras el acto, se reanuda la procesión y la Hermandad realiza el según trazado camino de la Iglesia. Ya subiendo la cuesta de San Cipriano comienzo a sentir el peso, y la penitencia empieza a serlo, pero no importa…. Por ti abuelo, por ti………por nuestro Cristo…….

Poco a poco el camino, que se hace lento, va pasando, no sin antes dejar bellas estampas que siempre deja la Hermanad a su paso por calles del medievo de la vieja ciudad de Zamora. El Cristo, con su brazos abiertos nos acoge, a todos, en su lento caminar y con la cercanía que le da su peculiar forma de portarlo, que hace que el espectador sienta las caricias de sus manos, al paso de la procesión.

Poco a poco, el camino se va acabando. Ya muy cerca de la Iglesia, el peso de la cruz parece aliviarse, como si alguien tirase de ella hacia el cielo y así, como las antorchas que se queman en la noche, se fue quemando el camino, que se hizo lento, pero se hizo corto…. Y así llegamos a la Iglesia, en el mejor momento de la Hermandad, el del recogimiento, el de los hermanos, aquel que tantos años disfrutaste. “Vexila Regis”. La noche se fue apagando, las voces terminaron con una procesión que este año era especial, muy especial, porque volviste a desfilar junto al Cristo y ya no lo dejarás de hacer nunca. Porque te sentí cerca, tirabas de la cruz hacia el cielo, lo notaba. Porque sé que estas junto a él y cuidas de todos nosotros. Y porque quería darte las GRACIAS de haber podido ser desde tan pequeñito hermano del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, porque gracias a ti, así pudo ser, y es una de las cosas más importantes de mi vida…. 


Por ti, por tu memoria, no te olvido abuelo.

In memoriam Julián Molina Castro.

Texto y Foto 2: Juan Manuel Bragado
Foto 1: Rubén Juan

martes, 30 de abril de 2019

La Tercera Caída

Yendo al Gólgota (Monte la Calavera) Jesús cayó por tercera vez cargando con la cruz de todos nuestros pecados. Años más tarde se convertiría en los excombatientes de la Guerra Civil, y años después se fundó una de las Cofradías más bellas de Zamora. Se llamaría, Nuestro Padre Jesús en su Tercera Caída.

Todo comienza con el rezo en la Iglesia de San Lázaro, para los que años antes hicieron posible nuestra Semana Santa. Y en especial a los caídos por la Guerra y por los fallecidos de la Cofradía de la Tercera Caída. Se abren las puertas y empiezan a salir a la calle la banda de Cornetas y Tambores, la Cruz de Yugos, la Corona de Espinas, la Despedida, Jesús Caído y por último la Virgen de la Amargura.


Qué bonito momento ver la calle del Riego repleta de gente, y a los tres pasos separados simplemente por unos metros, oyendo junto a cada paso su marcha.

Y entonces, todo se para cuando llega la procesión a la Plaza Mayor. Suena La Muerte no es el Final recordando a los caídos en el campo de batalla. Todo acaba cuando los pasos al son de Mater Mea (La Despedida), Nuestro Padre Jesús (Jesús Caído) y El Novio de la Muerte (Amargura) van entrando poco a poco al Museo de Semana Santa. Y los hermanos, en recompensa van recogiendo las flores del paso por todo el esfuerzo realizado durante la procesión y…

…Así acaba la tarde del Lunes Santo.


Texto: Jonathan Rodríguez
Foto: Marta Pastor

jueves, 10 de enero de 2019

Los calendarios de bolsillo, ya en la calle

Ya están en la calle nuestros calendarios de bolsillo 2019, con el Cristo de la Tercera Caída de protagonista. La imagen es la segunda clasificada de nuestro VII Concurso de Fotografía.

Si no eres socio y quieres un calendario, mándanos un mail a asociacionluzpenitente@gmail.com y pide el tuyo.

jueves, 20 de diciembre de 2018

2º Premio VII Concurso Fotografía: Calendario

El Calendario del año 2019 de Luz Penitente, será la siguiente imagen:


Foto: David Coco
Disponibles a partir de la semana que viene.
¡Enhorabuena!

martes, 17 de abril de 2018

Noche de Antorchas


            La media noche del Lunes Santo llegó a Zamora. Momentos antes, dentro de la Iglesia de San Vicente, los hermanos de la Buena Muerte rezaban el Vía Crucis que precedía al desfile de la Hermandad.

            La cruz guía marcaba el camino que en la bajada de Balborraz dejaba ya una estampa inolvidable, entre el crepitar de las antorchas y el silencio sepulcral que dejaba a su paso la procesión. Silencio solo roto por el sonido bronco de los tambores y el coro de la Hermandad que con paso firme se introducia en la plaza de Santa Lucia donde el Coro entonaba a viva voz el “Jerusalén, Jerusalén”, acto principal de la cofradía tras el rezo del Padre Nuestro en la citada plaza. 


             El desfile proseguía , como es habitual, subiendo la cuesta de San Cipriano, dejando de nuevo una belleza singular de una Hermandad que se ha ganado por méritos propios, ser una de las de más belleza de nuestra Semana de Pasión.

            Tras el lento caminar de los penitentes hermanos, El Stmo. Cristo de la Buena Muerte, prácticamente cerraba el desfile, en su singular forma de ser portado, con una imagen tan cercana al público como no la hay en ninguna procesión en Zamora.

            Tras dejar atrás un laberinto de calles, la Hermandad, de retorno ya a San Vicente, hizo su paso obligado por el arco de Doña Urraca, otro de los momentos más bellos que muchos fieles inmortalizaron con sus móviles y cámaras de fotos, estampa para el recuerdo.


            Poco a poco la Hermandad fue recogiéndose y antes de entrar al templo, los hermanos apagaban sus antorchas para llegar al mejor momento de la procesión, la llegada al templo del Stmo. Cristo, que tras cerrar las puertas de la Iglesia, dejaba el momento de recogimiento preferido por los Hermanos, en la que lentamente la imagen del Cristo “flota” en las sombras bajo el “Vexila Regis” entonado por el coro.

            De nuevo fue Lunes Santo en Zamora, de nuevo fue media noche de Buena Muerte.


Texto: Juan Manuel Bragado
Fotos: Déborah González

lunes, 16 de abril de 2018

La Muerte no es el Final

Soy zamorana y “SemanaSantera”, quizá porque lo he mamado desde pequeña ya que mi familia me llevaba a ver prácticamente todas las procesiones y quizá porque cuando te haces un poco más mayor y vas con tus amigos, a los que también les encanta la Semana Santa, es ya algo típico ir. No sé explicar muy bien cómo son esos días ya que parece que solamente piensas en momentos puntuales como las horas de salida de las procesiones, dónde voy a ir a verla, con quién, bastará con ir una hora y media antes o quizá donde vamos a ir ya esté todo lleno, son tantas cosas concentradas en una semana… ¡pero qué bonitas! En fin es una maravillosa y apasionante tradición que tengo la suerte de disfrutar una vez al año.

Como toda persona “SemanaSantera”, yo también tengo mi procesión preferida, mi momento preferido durante esa magnífica semana. Y La Tercera Caída para mí es especial por, sobretodo, dos motivos. Sale de la Iglesia de San Lázaro, a la cual pertenecí desde que nací y aunque ahora ya no pertenezca a ella para mí es como si no hubiera cambiado nada, siempre será mi Iglesia y mi barrio. Y porque mucha de mi familia pertenece o ha pertenecido a esta cofradía saliendo cada año.


Recuerdo cómo de niña, y no tan niña, año tras año, los Lunes Santo por la tarde esperar horas en el lado izquierdo de la calle El Riego para ver pasar esta procesión y para ver pasar a todas las personas de mi familia que salían. Año tras año comenzó a faltar gente por diversos motivos, entre ellos, que al trabajar fuera de Zamora, los Lunes Santo no podían venir. Pero siempre, siempre, estaba él, que todos los años salía, acompañado de sus hijos, cuñado, sobrinos y los últimos años sólo pero siempre con la misma devoción a esta cofradía. Siempre hasta el año pasado que decidió verla desde fuera ya que nunca lo había hecho. Me parece algo muy bonito el ver las procesiones en diferentes sitios o si sales en ellas, al menos un año verlas desde fuera para disfrutarlas de otra manera. ¿Pero sabéis qué? Hay otra manera diferente de salir en esta procesión, y este año él salió, si también salió, salió en el medio, su nombre y apellidos escritos en el libro de fallecidos de la cofradía y además, al mismo tiempo, vio su procesión pero desde otro sitio, el cielo.

Y es que aunque lleves una cruz a cuestas durante meses o años, no te de tiempo a despedirte de los tuyos y dejes una gran amargura entre ellos, estoy convencida de que la muerte no es el final y algún día todos juntos tendremos la oportunidad de ver la Tercera Caída y todas las procesiones de Zamora desde ese sitio privilegiado, desde allí arriba.

Por ti, tío.

Texto: Azahara Rodríguez 
Foto: David Coco

jueves, 22 de febrero de 2018

Cartel Infantil Luz Penitente, Semana Santa Zamora 2018

El primer premio en el I concurso infantil de dibujo y cartel promocional 2018 de Luz Penitente es la siguiente imagen:



Una vez pasado el certamen, podréis verlo en los escaparates de los establecimientos y varios colegios.
Dibujo: Daniel Correa
¡Enhorabuena!

jueves, 20 de abril de 2017

Lunes Santo: El Momento de Estar Con Dios

Hay muy pocos momentos en la vida en los que realmente crees estar con Dios. La noche del Lunes Santo zamorano, es uno de ellos.


Miles de personas contemplan en silencio y con asombro, el camino que toma la Hermandad Penitencial del Stmo. Cristo de la Buena Muerte. Esperan horas para poder respirar el olor de las teas o poder apreciar el sonido de los tambores, que suenan a muerte… Pero una muerte dulce, sin dolores.

¿Cómo puede comunicar tanto una procesión con tan pocas palabras? ¿Con tanto silencio? ¿Cómo es capaz de reunir a tantas personas, en una calle antes emblemática y ahora abandonada, como Balborraz?

Balborraz es la que disfruta más que nadie, pues echa de menos esos momentos. Momentos en los que fue protagonista de tantas y tantas vivencias de los zamoranos. Momentos en los que acompañaba a las gentes de un humilde pueblo a subirlos hasta la Plaza Mayor. Momentos que se quedan en recuerdos. Y es que ya hace tanto tiempo…

Las teas alumbran el camino. Van indicando a los pies descalzos de los hermanos, cómo llegar a la Plaza de Santa Lucía. La que fuese la arteria principal de la judería, protagoniza uno de los momentos más amargos y dulces de toda la Semana Santa.

Amargo, porque recordamos el momento en el que Cristo murió. Dulce, porque estamos con Él.

La Plaza, abarrotada. Los balcones, abiertos. La muralla, protegida por las gentes que se han agrupado para comenzar el viaje. Las lágrimas recorren las mejillas de cientos de personas cuando se oye una palabra. Y es que una palabra, puede cambiarlo todo: “Jerusalem”.

Esa palabra es el transporte perfecto para llegar a Dios: Mirarle, escucharle, tocarle… estar con Él.

Arriba, la luna llena lanza con fuerza su luz para alumbrar, todavía más, la escena. Muchas son las veces que el ser humano va a la luna, pero una noche al año, es la luna la que viene para estar con nosotros. Quiere colaborar de alguna manera.

Tras 6 intensos y respetuosos minutos, las teas continúan su camino por las viejas cuestas y calles estrechas que, normalmente, están vacías y tristes… Pero no esta noche.

No esta noche. Esta noche nos agolpamos para verle a Él, para oírle a través de los sonidos de los tambores, que no son más que los últimos latidos que dio antes de morir.

Esta noche es la noche. La noche en la que podemos estar con Él. La noche en la que existe ése momento… el momento de estar con Dios.


Texto: Óscar Antón
Foto: Horacio Navas
Vídeo: Héctor Antón

martes, 18 de abril de 2017

75 AÑOS, Unidos una vez más

San Lázaro está de celebración, su Iglesia parroquial acogió hace tres cuartos de siglo a su Hermandad.

Como símbolo de unión entre hermanos, al término de un conflicto, para que sirva de ejemplo de lo que no tiene ni debe de suceder nunca. 

Surgida la hermandad en el seno de hermanos excombatientes, con el episodio de la caída como razón de existencia, siendo un símbolo de unión, que como siempre después de una caída toca levantarse.

Así se levantó la hermandad para acompañar a Jesús con la cruz con la imagen de la Caída de Ramón Álvarez en los inicios y con la imponente figura de Quintín de Torre después.

A lo largo de los años abriendo la procesión los clarines dejando atrás claras referencias militares, con emblemas y cruces, cruz de yugos y corona de arados, que aportó Coomonte plasmando el carácter de la tierra zamorana.

Sube por el Riego el raso negro de los caperuces y el aire juega con la capa blanca con el emblema de la cruz de San Fernando recordando los orígenes castrenses de antaño.

La hermandad y Zamora son partícipes del momento de la Despedida, queriendo acompañar en ese íntimo espacio donde las miradas de madre e hijo se cruzan y sus manos no llegan a tocarse. María quiere acariciar el hombro del hijo, sus manos no se tocan como mal presagio de lo que sucederá a lo largo de la pasión.

La imagen de Jesús caído, imagen titular, aparece en la tarde-noche girando su cuello por el peso de la cruz y queriendo asomarse a todos con ese rostro suave y dulce; se retuerce queriendo mirar al cielo para así, recordar a los que no están, a los caídos en todos los conflictos, a los hermanos que una vez le acompañaron portando su hachón.

Porque es la esencia de la hermandad, recordar a los que no están por uno u otro motivo, siempre bajo la imponente imagen de este Jesús, que camina todos los Lunes de pasión y continua todo el año desde su nuevo altar en la iglesia, recuperando así la importancia para iglesia, barrio y hermandad.


Foto cedida por nuestra socia Debbie
La virgen cierra el desfile, implorando al cielo, su mano extendida antes tan cerca del Hijo, ahora levantada pidiendo por él; queriendo ayudarle con el peso de la cruz.
La obra de Abrantes conocida como la pescadera, avanza la última en su dolor, la primera de las Madres que van a acompañar a lo largo de la Semana Santa a Nazarenos y Crucificados.

Parece extender la mano para ayudar a su hijo a levantarse, clavando la mirada en el cielo para poder acercarse un poco más a Él, y cuando mas adelante en la Plaza pueda hacerlo, todos los pasos y hermanos la esperan para el acto de recuerdo a los hermanos difuntos. Arropado todo ello con las notas de la "la muerte no es el final", como anticipo de lo que vendrá al final de la semana.

Ahora sí, todos los pasos juntos bailan al son de la música del acto, los hermanos acompañan la letra bajo los caperuces mientras la multitud agolpada en el lugar guarda silencio.

Todos juntos, haciendo hermandad, sin divisiones ni bandos; así se quiso hace 75 años y así se hace y se continuará haciendo, unidos una vez más.

Texto: Carlos Gutiérrez
Fotos: Isabel Pardal y Debbie Photography

martes, 27 de diciembre de 2016

2º Premio V Concurso Fotografía: Calendario

El Calendario del año 2017 de Luz Penitente, será la siguiente imagen:


Foto: Juan Carlos Rebollo
Disponibles a partir del 1 de enero.
¡Enhorabuena!

jueves, 21 de julio de 2016

Imágenes Antiguas II

Agradecer a Pilar esta fotografía que acabamos de recibir, donde podemos observar a un joven delante del paso de la Virgen de la Amargura y vestido con la túnica de la Cofradía de la Tercera Caída. La instantánea es de, aproximadamente, 1963.

Lo más curioso es ver la mesa procesional, ya que no es otra que la original de María Auxiliadora de los Salesianos de Zamora y que, actualmente, tiene el Cristo de La Laguna, perteneciente a la Cofradía de la Vera Cruz.


Imágenes Antiguas I

martes, 5 de abril de 2016

Crónica Semana Santa 2016 (Parte II)



DOMINGO DE RAMOS
Real Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén
La Banda Stmo. Cristo del Perdón sería un año más la encargada de acompañar a la borriquita en su andadura por la calles de Zamora tras la Bendición de Palmas, en una tarde soleada que finalizó con algunas nubes pero que no evitaron que las filas de la procesión estuvieron llenas de niños y niñas de Zamora, en la que para muchos habrá sido su primer desfile procesional, y por supuesto, sin olvidarse de estrenar algo, por que como todos sabemos en Zamora, “Domingo de Ramos, si no estrenas algo, te cortan las manos…”



LUNES SANTO
Cofradía de Jesús en su Tercera Caída
Parecía que la lluvia iba a estropear el inicio de la semana, pues prácticamente todo el lunes llovió e incluso tronó, pero finalmente la procesión de la Tercera Caída la intimidó y salió intacta e impecable. Tan sólo unas pocas gotas asomaron durante el acto en la Plaza Mayor, pero pronto se comportó y se resguardó. Así pues, La Despedida, Cristo en su Tercera Caída y la Virgen de la Amargura, acompañados por las cruces del recién Barandales de Honor, José Luis Coomonte, demostraron porqué pertenecen en una Semana Santa declarada Bien de Interés Cultural.



Hermandad Penitencial del Cristo de la Buena Muerte
Y a medianoche, el silencio, la penitencia, la oscuridad con la luz, el frío con el calor, la perfección. La procesión de la Buena Muerte hizo callar a la cantidad de público, que esperó horas, para ver de cerca a la solemnidad, para escuchar con escalofríos lo impecable, para dialogar, estando a solas, con Dios. “Jerusalem, Jerusalem”. Y nada más que decir.



Fotos Buena Muerte: Jenny Sánchez

martes, 2 de junio de 2015

Momentos de la Buena Muerte

Hoy disfrutaremos, de la mano de nuestro presidente, de dos de los mejores momentos de la Hermandad Penitencial del Cristo de la Buena Muerte. Estamos hablando del paso de la procesión por el Arco de Doña Urraca y de su entrada a la Iglesia de San Vicente. Ambos momentos están protagonizados por el coro de la Hermandad.

Carlos Gutiérrez es el autor de estos vídeos en el que, aunque estemos en un mes como el de junio, a uno se le pone la piel de gallina.

El primero de ellos es del año 2011, mientras que el segundo pertenece a la Semana Santa siguiente.



Ya sabéis que podéis colaborar enviándonos vuestras fotos, vídeos, textos, etc... a través de nuestro mail asociacionluzpenitente@gmail.com

lunes, 13 de abril de 2015

Crónica Semana Santa 2015 (Parte II)

2015 es un año para recordar, pues la Semana Santa de Zamora ha sido declarada con el título de Bien de Interés Cultural y qué mejor que el Lunes Santo para mostrarle al mundo que merecemos tal reconocimiento.


Primero, por la tarde, la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída demostró porqué es una de las Cofradías favoritas de muchos zamoranos: La elegancia de sus túnicas, la maestría de los pasos, la profesionalidad de Coomonte, la belleza de las marchas fúnebres... y “La Muerte no es el Final”. La única pega, quizá, sea el peligro de las velas que portan los hermanos, pues más de un susto se llevaron al caer la llama al suelo e, incluso, quemarse algunos faroles.



Y llegó la medianoche. Zamora, abarrotada como hacía muchísimo tiempo no se veía. La Hermandad Penitencial del Stmo. Cristo de la Buena Muerte dejó boquiabierto a todo el público que asistió. Otros años se agradece el calor de las teas a consecuencia del frío, pero este 2015 no fue necesario, el buen tiempo acompañaba. La abundancia de fotógrafos se notó en sus 40 años de su fundación.


Los días avanzan y ya estamos en Martes Santo. Por primera vez desfilaron mujeres en la Cofradía de Jesús del Vía Crucis. Procesión en la que, por cierto, llegó a su final un poco más pronto de lo habitual que en otros años. Jesús, de nuevo en su hogar en la Iglesia de San Frontis. María, en el Convento de Cabañales, descansando para volver a salir dos días después.


A medianoche, la Hermandad Penitencial de las Siete Palabras puso rumbo a la Plaza de Viriato para realizar el acto de las Siete Palabras. Un acto en el que no pudimos oír el cántico que se llevaba haciendo en años anteriores porque, parece ser, no acababa de cuajar en el rezo. El recorrido fue bastante más corto que el del año pasado, habiendo terminado la procesión alrededor de las 2 de la madrugada.



Nos acercamos al ecuador de la Semana Santa. Es Miércoles Santo y los días fuertes han llegado. La ciudad se tiñe por la tarde de rojo y blanco para recibir al Cristo de las Injurias. La procesión transcurrió con toda normalidad y el dato más característico fue que la alcaldesa, Rosa Valdeón, pronunció su último juramento. 



Impresionante cómo estaban las calles del Casco Antiguo de Zamora durante la noche. No había salido aún a la calle la Hermandad de Penitencia y las filas ya habían hecho el recorrido entero del desfile. Así pues, las Capas Pardas salieron de San Claudio de Olivares a las 12 de la noche y la mayoría del público que la vió salir, realmente estaban guardando sitio para poder escuchar en primera fila el Miserere Alistano a eso de las 2 de la madrugada.



Textos y vídeos: Óscar Antón
Fotos: Débora González